Seis pasos para hacer un plan de ejercicios personalizado

La mayoría de las personas entendemos que hacer ejercicio es algo que nos favorece, pero si usted piensa que basta con ocupar una parte de su tiempo dos o tres días a la semana e ir a un gimnasio a levantar unas pesas o trotar un poco, tenemos noticias: Al igual que todo en la vida, hacer ejercicios necesita planificarse para que su impacto en tu organismo y tu vida sea óptimo. Un plan de ejercicios no solo es necesario, es indispensable para que el esfuerzo que emplees, sea retribuido en bienestar. 

¿Por qué necesitas un plan de ejercicios personalizado?

Son varias las razones, una de las más importantes es el ritmo, el avance siempre es gradual y la velocidad del mismo depende de tu capacidad y de los recursos o elementos que tienes a mano para realizar dicho entrenamiento. Algo clave es entender que este plan de ejercicios personalizado requiere conocer al detalle sus características, ventajas y desventajas, recursos, capacidad física, por eso nunca debes desestimar encontrar asesoría para complementar los 6 pasos que te enumeramos para preparar un plan de ejercicios:

Es tu plan, no el de tu amigo

Evita adoptar el plan de cualquier otra persona para ti, hablamos de un plan personalizado por una razón; todos tenemos nuestro propio ritmo, condiciones y necesidades que cubrir con el plan de ejercicios. Lo que a tu vecino o amigo del trabajo le resulta genial para mantener un organismo sano e incluso aumentar gradualmente masa muscular, para ti puede resultar algo forzado.

Objetivos cuantificables

Si tienes que usar una frase para definir objetivos, usa siempre algo como: “Bajar 5 kilos en dos meses”. Fijándote en que las metas son realistas y que junto al objetivo, están los pasos también medibles, que darás para llegar a cada uno de los objetivos. Por ejemplo: Correr 4 kilómetros cada día los primeros dos meses  – Correr 2 kilómetros cada día para el mes 3, 4 y 5. Esa misma línea de cuantificar objetivos y pasos debes respetarla para todas las fases y pasos del entrenamiento. 

Inicia aceptando tu estado físico real 

Esta no es una frase de coaching o un asunto de autoestima, implica también riesgos reales. Si no aceptas que tienes años sin trotar un par de kilómetros y tu estado físico por tanto es débil, podrías arriesgarte a una lesión si inicias con trotes diarios de 6 o 7 kilómetros. Los deseos desenfrenados no tienen lugar en lo que respecta a tu cuerpo y el trabajo gradual que se necesita para trabajar de manera adecuada el ejercicio. 

Premios por objetivo cumplido 

Esto es positivo y en parte necesario, pero debes tener cuidado, si uno de tus objetivos es bajar X cantidad de kilos al mes, el premio del mes no puede ser comerte 2 pizzas. Hay que tener un mínimo de sindéresis, el premio debe ser un estímulo, sano, que realmente quieras y te coloques como condición real, obligatoria, cumplir con determinada meta, son aceptables prendas de vestir, relojes, un nuevo televisor, guitarra… 

Sé precavido con los tiempos

No trates de forzar mucho el tiempo para alcanzar objetivos, el día tiene 24 horas y seguramente tendrás otras actividades que cumplir durante la semana, mes… coloca objetivos que puedas alcanzar con certeza, trabajando duro, de esa manera evitas la desmotivación que viene con objetivos lejanos que te darán la apariencia de que nunca los alcanzarás. 

Evita ubicar todas tus rutinas en casa

Da igual que tengas una instalación de gimnasio completa, necesitas salir de casa al menos un par de días a la semana a cubrir parte de la rutina, el trote diaria es una excelente manera, te desconecta del día a día anterior a la aplicación del plan de ejercicios, reforzando la decisión y acción de salir de tu zona de confort. 

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