Hace tres años, asistí a una comida en Madrid, organizada por el Consejo Regulador del Cava. La comida me parece que se ha convertido en una tradición, y cada año, percibiendo de primera mano el señorío, la iniciativa, la paciencia y la inteligente manera de trabajar del empresariado catalán, me viene a la memoria el mito de Penélope, porque produce la impresión de que todo aquello que es tejido con cuidado por la burguesía y el proletariado catalán por la mañana, vienen por la noche las huestes de Terra Lliure, Ezquerra y demás familia, y lo destejen.
Ahora ya han conseguido prohibir que se hable castellano en los recreos de las escuelas, y los hosteleros de la Comunidad Valenciana están al acecho, y a punto de frotarse las manos, a ver si hay cojones de prohibir el alemán y el inglés en las cartas de los restaurantes de la Costa Brava, y consiguen echar a los turistas un poco más abajo de Tarragona.
Cuando cruzas la Junquera y entras en Francia, a los pocos kilómetros hay una indicación de la distancia que nos separa de París, pero los miles de alemanes, italianos, franceses y europeos, en general, que vienen a España en automóvil por la frontera catalana tardan entre 300 y 350 kilómetros en saber a qué distancia están de Madrid, porque hasta que no llegan a la provincia de Zaragoza o a la provincia de Castellón, Madrid no existe.
Hay unos catalanes con iniciativas, que abren fronteras, exportan, convierten las zonas turísticas en territorio internacional, y hay otros catalanes aldeanos que destejen y sueñan con el cantón pueblerino. Ya han logrado que un Einstein contemporáneo no pueda dar clases de matemáticas en una universidad si no sabe catalán. Por un lado, se desteje el progreso, por otro se urde la endogamia.
Comentarios
Paolo Gramsci - 03/07/2009 11:10:59
Aquí, en Cataluña, vivimos la más feroz represión de todo lo que significa cultura española. Se nos prohibe la enseñanza a nuestros hijos en su idioma materno y se nos condena a multas, cada vez más cuantiosas, por rotular en español. Nuestros hijos no pueden hablar otro idioma, que no sea el catalán, ni en el recreo. De todas formas, el origen de esta barbaridad ya lo vio venir, hace 70 años, Unamuno: "El separatismo se cura viajando y del catalanismo leyendo..."
Antonio de Barcelona - 02/07/2009 18:31:43
El problema es que todas estas barbaridades se perpetran con el beneplácito del resto de España, que no se da cuenta de que todas las tonterías que hacen los nacionalistas catalanes las pagan también el ya citado resto de España. Esta ley que han cometido en el Parlamento de Cataluña es para educar a los niños en la dislexia y para tener la cantera de esclavos del mañana bien surtida. ¿Porque nos hacen esto a los españoles, porque se consiente el estado de las autonomías? que es la sangría más grande que está sufriendo no sólo el Estado Español, sino también Europa...