El PSOE y la liga de las estrellas
-Carlos Carnicero- 20/11/07 El
PSOE ha decidido repartir sus ministros en las cabeza de lista de las
circunscripciones difíciles o a conquistar. Allí donde se juegan algún escaño, porque el PP lo ganó por la mínima o porque el PSOE puede perderlo, ministros del Gobierno, tengan o no que ver con la provincia a donde son asignados y sean o no militantes del partido intentarán los mejores resultados.
La decisión, a todas luces legítima, plantea varias cuestiones. La primera es que la alquimia de laboratorio sustituye a cualquier proceso orgánico y que las listas ya no sólo se confeccionan a dedo sino en la distancia. Se introduce el retrato robot del
candidato que se considera más atractivo para capturar votos y con los resultados de la prueba se observa la colección de candidatos de que se dispone y se decide. Un proceso casi cibernético en el que la pertenencia al partido, la
experiencia política y parlamentaria y la vinculación con la provincia no tienen ninguna consideración.
La segunda reflexión es que pasarán a formar la dirección del Grupo Parlamentario personas que no tienen, en algunos casos, ningún anclaje con el partido, hasta el punto de que ni siquiera pertenecen a él. Es un reclamo a favor de la
independencia política o de la falta de compromiso militante, porque testifica que recién aterrizados en la vida pública por designación directa del presidente como ministros -en uso de su
legítimo derecho constitucional- tienen más posibilidades de ser cabeza de lista electoral que los militantes que llevan trabajando años en sus agrupaciones provinciales. Ni siquiera el recuerdo trágico del aterrizaje de
Miguel de Sebastián en las listas municipales de Madrid parece haber recibido la consideración de que los
electores a lo mejor no están de acuerdo con estas prácticas de paracaidismo.
La decisión adoptada por el PSOE tiende a reducir la importancia de la
organización del partido, que cada día está más dirigido como una multinacional de la política que busca resultados y ficha a los mejores ejecutivos. Ya no es necesario sudar la camiseta en las categorías inferiores. El PSOE, como el Barcelona o Madrid, quiere organizar su propia liga de las estrellas. Veremos si los jugadores encajan en el equipo.
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