Zapatero y Rajoy dejan los monólogos y se rinden al debate El segundo 'cara a cara' cumplió con las expectativas y ambos candidatos salieron de los corsés en los que se había encajonado su primera cita para ofrecer un debate mucho más dinámico. diarioDirecto 04/03/08 Puede que por ello la tensión dialéctica se sostuviera de principio a fin, con continuas interrupciones y acusaciones entremezcladas con propuestas de cara al futuro. Ambos repetían traje oscuro, aunque Mariano Rajoy optó por la corbata roja y moteada que tanta suerte le trajo en el primer debate, pero, afortunadamente para la audiencia, no se repitió el intercambio de monólogos, y por fin los españoles tuvieron debate.
"Limpieza y veracidad. La verdad por delante y por escrito", José Luis Rodríguez Zapatero abrió plaza en el Palacio Municipal de Congresos Juan Carlos I con su 'Libro Blanco', en el que sus asesores habían comprimido multitud de datos de todo tipo, a tenor de las veces que el candidato socialista se remitió a él, y que dijo estar dispuesto a poner a disposición del público. Rajoy volvió a presentar la España ajada que ha dejado el PSOE para presentarse como una alternativa a Zapatero al que volvió a acusar de olvidar lo importante para dedicarse a "cambiar España y negociar con ETA".
Además del intercambio de sillas y del reparto de turnos, hubo otra novedad en este 'cara a cara', en la primera parte se pudieron oir propuestas, especialmente en materia económica. Fue en ese punto en el que Zapatero aprovechó para fustigar a su oponente con las declaraciones de uno de sus dirigentes al diario británico 'The Financial Times', un rotativo al que Rajoy se agarró en su literalidad para lanzarle al presidente el análisis de la realidad económica y política española que se hace en la prensa británica, precisamente en un artículo en el que se decía que el PP "no ha roto con el franquismo".
Zapatero puso en duda la preocupación del PP con una expresión muy explícita: "la economía les ha importado un bledo", una frase que Rajoy consideró "brillante". El candidato del PSOE esgrimió entonces su 'Libro Blanco' para recordarle a Rajoy que su primera pregunta sobre economía fue en diciembre de 2007 y no, como decía el líder del PP, la primera interpelación que se realizó en el Congreso de los Diputados. También le recordó que hace poco estuvo en Alemania y dijo que allí la leche era más barata: "Señor Rajoy, la leche es más barata en España", proclamó el socialista.
Rajoy censuró la idea de crear un observatorio de precios, "ya hay un observatorio económico", señaló, para recordar que la brillante gestión de la economía que ya realizó el PP cuando llegó al poder en 1996 es todo un aval para los próximos cuatro años. La primera pregunta que realizó el líder del PP en el Congreso se convirtió entonces en el tema recurrente del debate, Zapatero leyendo su libro y diciendo que era un intento de denunciar descoordinación en el nuevo Gobeirno y Rajoy asegurando que allí se habló de IVA y de los pensionistas. Al acabar el bloque económico, Rajoy no encontró lugar para las gráficas utilizadas, y optó por dejarlas en el suelo, pero a su vera.
Políticas sociales
En el bloque de políticas sociales el líder del PP quiso reivindicar la labor de su anterior Gobierno, "parece que las políticas sociales no existían antes de Zapatero", exclamó, antes de reprocharle a Zapatero su gestión de la inmigración. El debate fue elevando su temperatura en este punto y las interrupciones empezaron a ser constantes, especialmente cuando se centraron en la regularización realizada por el PSOE, que provocó que en Europa "le pusieran de vuelta y media, señor Zapatero". "Sería por su afición al ciclismo, señor Rajoy, pero durante su Gobierno se regularizaron inmigrantes con la factura de una rueda de bicicleta", respondió irónico el socialista.
Zapatero aprovechó que le llegaba el turno al terrorismo para comprometerse a "apoyar sin condiciones" al próximo Ejecutivo en materia de lucha antiterrorista, por lo que pueda pasar tras el 9-M, y antes de lanzar sus propuestas en materia de seguridad y para que los "cobardes, machistas sientan la presión del Gobierno". "Yo apoyaré al Gobierno si quiere luchar contra ETA, pero no la negociación con los terroristas", le espetó Rajoy, mientras de fondo Zapatero repetía "nosotros sin condiciones" y asistía al mismo discurso sobre ETA que se le ha podido escuchar al PP durante los últimos cuatro años.
Como si en el anterior debate no hubiera quedado claro, Irak y el 11-M volvieron a ser motivo de discordia entre ambos, por una peripecia dialéctica de Zapatero, que recordó que el PP dijo que apoyando la invasión EE.UU. colaboraría en la lucha contra ETA, lo que, en el fondo, dijo, alejó a España a dos de sus aliados contra el terrorismo etarra e islamista: Francia y Marruecos. Por su parte, Rajoy esgrimió una resolución de la ONU en la que el jefe del Ejecutivo pedía a la comunidad internacional tropas para Irak para resaltar su hipocresía.
"No sé quién le habrá aconsejado que venga a discutir con la guerra de Irak", apuntó Zapatero, como intuyendo algún tipo de sombra tras Rajoy -en clara referencia al ex presidente José María Aznar- un golpe que le devolvió el líder del PP: : "Ganó las elecciones por Irak y por el 11-M y parece dispuesto a volver a ganarlo". Rajoy, tras el descanso para la publicidad, recuperó las fuerzas y se atrevió incluso a volver a discutir sobre aquella primera pregunta realizada por él mismo en el Congreso de los Diputados, antes de acusar al candidato socialista de no haber resuelto el problema del agua. "Por cierto ¿como va?", le respondió sonriente Zapatero.
En sus intervenciones finales, ambos siguieron el consejo de sus asesores y no leyeron el guión escrito. Zapatero mostró su agradecimiento a todos los que le apoyaron y le han apoyado, incluso a los que discreparon, "con respeto", matizó. "Gobernaré para todos", prometió el candidato socialista que repitió despedida -"Buenas noches y buena suerte"- aunque no pudo evitar una sonrisa cómplice a la cámara. Rajoy, por su parte, también prometió ser el presidente de todos los españoles y, ajeno a las críticas que le han llovido desde las filas del PSOE, volvió a referirse a la niña: "El otro día hablé de una niña, en esa niña pienso, esa niña está en mi cabeza, esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón".
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