De Madrid a un pueblo perdido en las montañas
Daniel Hernández Chambers, licenciado en Filología Hispánica, ha compaginado su trabajo de Profesor de Lengua Castellana y Literatura en varios centros con su pasión por la escritura. Este profesor ostentó el cargo directivo en varios institutos de educación secundaria de Huelva, Córdoba y Madrid, coordinando y elaborando además diverso material didáctico. En la actualidad, Hernández Chambers trabaja como inspector del Servicio de Inspección Educativa de la Comunidad de Madrid.
Desiré Aguilar /diarioDirecto 20/11/07 En
'El lugar donde se detuvo el tiempo',
Chambers nos sumerge en la historia de Ezequiel y Gonzalo, dos hermanos acostumbrados a la vida frenética y activa de la ciudad donde han nacido y crecido, Madrid. Nunca han viajado al lugar de origen de su padre, Roberto, quien salió huyendo diecinueve años antes y a quien jamás se le pasó por la cabeza volver. Sin embargo, una fuerza mayor consigue reprimir la negativa de viajar de Roberto y le hace emprender un viaje en compañía de sus hijos. El abuelo de los chicos, Ricardo Ocaña, se encuentra gravemente enfermo y todos temen que sean sus últimos días. A Roberto no le queda entonces más remedio que volver al lugar del que había escapado tantos años atrás.
Alastra, un pueblo perdido entre las montañas, es el polo opuesto de la vida a la que Ezequiel y Gonzalo están acostumbrados; es totalmente distinto al Madrid que conocen. Además de enfrentarse a semejante cambio en su vida diaria, Roberto ha de acostumbrarse a volver a un pueblo que supuestamente es su hogar pero que no es el mismo que cuando se marchó. El Alastra donde han viajado no es más que una reconstrucción del antiguo pueblo, que fue destruido por las obras de un pantano. Sus habitantes viven ahora a la fuerza en una réplica a la que fueron evacuados, a pocos kilómetros de la situación del pueblo original.