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'Llegó el tiempo de las cerezas': "Una novela desarmada, natural y espontánea" "El tiempo es una actitud", defendió Nativel Preciado en la presentación de su nuevo libro, 'Llegó el tiempo de las cerezas' (Espasa). La obra, "una novela desarmada, natural y espontánea", según afirmó su autora, es una trama ficticia colmada de asuntos reales que la escritora y periodista conoció a través de su experiencia. diarioDirecto 07/10/08 "El tiempo es una actitud, si perdemos el miedo, nunca seremos viejos". Así definió Preciado su historia, confesando enseguida que no lo ha perdido el miedo todavía. Originalmente, la autora recibió el encargo de escribir un libro de reflexiones sobre el tiempo, pero Preciado acabó creando la historia de Carlota, una actriz de doblaje que, al borde de los 60 años, divorciada y madre de una hija, se enfrenta al momento más inseguro y vacilante de su vida. Le abruma el paso del tiempo y Carlota teme el abandono y la soledad.
Durante la presentación de 'Llegó el tiempo de las cerezas', a cargo del presentador Iñaki Gabilondo, la autora mezcló datos del libro con sus propias reflexiones sobre el paso del tiempo. "Nosotros no tenemos una relación natural con el paso del tiempo", decretó. "Estamos siempre saltando al tiempo. Siempre queremos que lleguen el viernes, las fiestas, las Navidades y los días pasan como si no importasen. A partir de esta percepción se empieza la reflexión sobre el tiempo", añadió Gabilondo, que clasificó de "cálida" la novela.
El presentador también habló de la "falsa madurez" que acomete las personas a los 30, 40 o incluso 50 años. "El día ordinario no es valorado muchas veces porque no tenemos la madurez de apreciar la cotidianeidad", añadió Preciado, matizando que lo "común" es añorado por uno tras pasar por un período de dificultades en la vida o incluso después de un simple dolor de cabeza.
El personaje de Carlota, al que le obsesiona perder la memoria, se dedica a contemplar sus mejores recuerdos como si fuera la actriz secundaria de una película en la que aparecen escenas reales de escritores, cineastas, políticos, cantantes y acontecimientos históricos.
En plena evocación nostálgica, Carlota se cruza con un extraño personaje que le enseña a sosegar el juicio. Preciado negó que Carlota reflejara su vida. "Estoy desperdigada en todos los personajes. He perdido el pudor de hablar de lo que sé, de mis sentimientos. He vivido todas las emociones que ellos viven", detalló.
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