El secuestro de los 30 rehenes en Venezuela se prolonga
Un grupo de atracadores armados mantiene secuestrados a más de 30 rehenes en un banco en una ciudad en el centro de Venezuela, rodeados por cientos de policías, según dijeron las autoridades, en una tensa espera que se prolonga ya por segundo día.
diarioDirecto 29/01/08 El grupo de
asaltantes tomó como rehenes a empleados y clientes del banco, entre ellos a una mujer embarazada y varios niños, el lunes alrededor de las
11:00 hora local (16:30 hora española), cuando intentó robar una sucursal del Banco Provincial, filial del
BBVA, en
Altagracia de Orituco.
Cientos de efectivos fuertemente armados han sido desplegados en la calle frente al banco, algunos helicópteros sobrevuelan el lugar, y familiares de los rehenes se han congregado para pedir una
resolución pacífica y negociada a la situación.
En las ventanas de la sucursal bancaria podían verse algunas pancartas, una de las cuales decía
"Estamos en grave peligro. Nos pueden matar. Ayuden por favor".
Las
autoridades explicaron que quienes toman rehenes generalmente son reacios a negociar, aunque en este caso habían pedido una
ambulancia para escapar del lugar con algunos pocos de ellos.
"Parecen nuevos en esto. Temo que se vuelvan locos y pueda pasar cualquier cosa", dijo el oficial de las fuerzas de seguridad locales
Manuel Granadillo a Unión Radio.
Según algunas informaciones periodísticas, los asaltantes pretendían robar a los clientes cuando una
patrulla policial se apostó cerca de la entidad, aparentemente porque un efectivo iba a hacer una transacción, y esto terminó en el
secuestro.
Los delincuentes liberaron a unas pocas personas a lo largo del lunes y al menos dos empleados escaparon del local, entre ellos un
guardia de seguridad que declaró que los asaltantes amenazaron con matarlo.
Varios de los rehenes podían ser observados a través de las ventanas del banco hablando y gesticulando. Según medios locales, algunos enviaron
mensajes de texto a sus seres queridos diciendo que ellos y los
captores estaban cansados.
Algunos de los que quedaron en libertad dijeron que los captores están
nerviosos y piden que negocien con ellos para que finalice la situación.