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Estatutos de limpieza de sangre Cosimo
22/01/07
He aquí que acabamos de descubrir nuevamente el darwinismo social en boca y letra de ese perpetuo aspirante a gran estadista que es
Mariano Rajoy. Oímos sus declaraciones sobre los pobres requisitos exigidos (a su entender) para llegar a ser Presidente del Gobierno y quedamos algo inquietos. Pero más tarde leemos una muestra del pensamiento de nuestro ilustre opositor y la inquietud se transforma en profunda preocupación.
Porque, supongan por un momento que quien ha escrito las siguientes frases (según hemos conocido por un medio, escritas en el diario Faro de Vigo entre 1983 y 1984), llegue a ser algún día quien dirija nuestro país:
“Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (...)
, era un hecho objetivo que los hijos de "buena estirpe" superaban a los demás”.
“El hombre, en cierta manera, nace predestinado para lo que debe ser”.“El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, el color de la piel y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político".
Tenemos a un presunto gran estadista del siglo XXI anclado en el pensamiento del siglo XIX. La gran demostración de las teorías del Sr. Rajoy la obtenemos si recordamos que todos los grandes científicos, músicos, artistas, escritores e intelectuales de todos los tiempos provenían de familias de
“buena estirpe”, nada de gente humilde, oiga.
No malgaste usted su dinero pagando universidades caras a sus hijos si no proviene usted de una familia de
"buena estirpe". Porque si alguno de sus descendientes destaca en alguna disciplina, y llega a ocupar algún día un puesto de responsabilidad en nuestra sociedad, ha de saber que habrá quien opine que los requisitos para ejercer ese puesto serán insuficientes, y que quizás, ese alguien esté tentado a desenterrar los antiguos
"estatutos de limpieza de sangre" del Santo Oficio para procesos de selección de cargos públicos.