Los ataques de Coto Matamoros, a la justicia Rosa Villacastín 25/01/07 No sé si es el signo de los nuevos tiempos, o simplemente una
"boutade" más de las muchas a las que nos tiene acostumbrados
Jesús Quintero, cuyo único fin en su reaparición televisiva, parece ser que era llamar la atención de los espectadores, al precio que fuera, pero llamarla. De otra manera no se entiende que tuviera como invitado a un personaje que nunca debería haberse sentado en su plató por muchas e importante razones.
La primera, porque si por algo se ha hecho famoso
Coto Matamoros es por insultar, difamar, por hacer apología de la droga, no en su casa o ante un grupo de amigos, sino ante la pequeña pantalla y en programas de máxima audiencia. Pero ayer, ante las risas contenidas de Quintero y no sé si la perplejidad o la complicidad del escritor
Antonio Escohotado, Coto se despachó a gusto contra la justicia española, y contra los medios de comunicación, especialmente contra los programas que le han dado de comer durante años y que le hicieron famoso.
Que Coto Matamoros critique a quienes han compartido mesa y mantel con él me parece mal, pero mucho peor que intente
"enmierdar" a toda la profesión. Si en este país hubiera una Asociación de la Prensa como Dios manda, ya su Presidente debería de haberse puesto al habla con los nuevos directivos de TVE, para que impidan que personajes como el que nos ocupa sean contratados por quienes tienen el deber de hacer una televisión limpia, no contaminada de basura, que puedan ver jóvenes y mayores, sin tener que sentirse avergonzados por lo que están viendo y oyendo, toda vez que esa televisión se paga con el dinero de los contribuyentes.
Comprendo que a Quintero le divierta Matamoros, y que Escohotado tuviera que beber deprisa para hacer más llevadero el trago que le hizo pasar Quintero, por tener que compartir plató con un malencarado, que para más INRI se cree ingenioso. Pero también es cierto que hay escritores que siente verdadera pasión por los bajos fondos, por gente sin escrúpulos, y es posible que Escohotado sea uno de ellos.
Y fue una verdadera lástima emplear tanto tiempo en una conversación disparatada, porque el programa contó con personajes que merece la pena ver y escuchar. Tal es el caso de
Antonio Banderas y
Melanie Griffith, pero sobre todo de
Farruquito. Es indudable que la conversación con el bailaor la hizo antes de que éste entrase en prisión, lo que no le resta interés a la misma. Y no se lo quita porque es la primera vez que el bailaor habla después de que atropellase a
Benjamín Olalla.
Ya sé que el arrepentimiento publico por parte de Farruquito llega tarde, y que a la mujer y los padres de Benjamín Olalla de nada les va a servir, porque eso no les devolverá a su ser querido, pero lo ha hecho y eso a él le habrá servido para descargar su conciencia, ahora que está cumpliendo la pena que le ha impuesto la justicia española.
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