 | | | Lector dD |
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Arrecia el temporal Trujillo 25/01/07
Por si fuera poco el clima de crispación que desde el 14-M viene propiciando el principal partido de la oposición, en las últimas semanas asistimos a un aumento desesperado de los fenómenos desestabilizadores en los que, como en los malos restaurantes, todo sirve para hacer albóndigas.
Hay mil ejemplos. El alcalde de Alhaurín -un presunto golfo y chorizo-, ya en libertad bajo fianza ha pedido una revolución para acabar con el presidente legítimo del gobierno, lo que ha servido para que cualquiera que no sepa que este sujeto jamás ha conocido la vergüenza, pueda pensar que la ha perdido momentaneamente o que es víctima de una enajenación mental transitoria.
Tres cuartos de lo mismo pasa con
Ana Botella, cabrona consorte y aspirante a la alcaldía de Madrid por vía bastante ilegítima y torticera y cuyo mayor logro al frente de la concejalía de asuntos sociales del ayuntamiento de Madrid es el de prohibir la publicación de la cifra de los madrileños que fallecen abandonados en sus propios domicilios.
Pues bien, esta tía pedorra, aprovechando una pelea callejera en una ciudad dormitorio del cinturón "
rojo" de la capital, no ha tenido inconveniente en recriminar al presidente
Zapatero por su responsabilidad en la pelea y ha achacado los hechos a la falta de policías, cuando de sobra sabe que en los tres años escasos de este gobierno se ha aumentado la plantilla de policía nacional en Madrid en más de 4.000 efectivos, todos los que se jubilaron o dejaron el cuerpo durante las dos legislaturas presididas por el cabrón de su marido y que no fueron sustituidos en el momento oportuno.
Aún recuerdo la portada de un diario del mes de marzo de 2003 en la que, junto a una fotografía de una niña iraquí en brazos de su padre y desmenbrada por las bombas de la "
coalición internacional", aparecía una entrevista con la rabiza que nos ocupa y cuyo titular era más o menos: "
No tengo problemas de conciencia", en un pleonasmo tan innecesario como macabro.
Si la concejala de
Gallardón tuviera conciencia, hoy tampoco podría dormir por culpa de los más de 80 muertos habidos en el día en esa guerra que su marido apoyó posando en las Azores y que todo el Partido Popular aplaudió, demostrando ante el mundo y la historia la gentuza malnacida que allí anida.