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Paz de unos y otros
Gabriel Mª Otalora
09/01/07Han pasado unas cuantas fechas desde el atentado de Barajas. En medio de las fiestas navideñas, ETA ha roto un sueño que compartía buena parte de la ciudadanía (ver encuestas) pues el rebrote de la violencia callejera no apuntaba a un acto terrorista de estas dimensiones con dos vidas humanas menos.
Todo parece indicar que este atentado no pretendía segar vidas humanas. Si de algo ha servido, si se puede hablar así, es para que los tiempos que ETA quería imponer no le han salido.
Posiblemente habían planeado un atentado mortal (tras buscar errores o contradicciones en el Gobierno), pero no ahora, y este atentado ha dejado conmocionado a buena parte de su mundo, del colectivo de presos y de las filas de Batasuna, que no esperaban semejante barbaridad y menos con este resultado.
Por su parte, el PP no ha dejado al Gobierno cumplir con el mandato de las Cortes de encontrar una paz permanente. A diferencia de cuando era
Aznar quien intentaba la paz, han dificultado cualquier avance, han levantado insidias sobre concesiones, algunas de las cuales sí otorgó Aznar (acercamiento de presos, etc.) sin lograr la paz, sin pedir autorización al Congreso, sin explicaciones, con el apoyo exquisito de toda la oposición.
En aquél gobierno del PP, estaban algunos que hoy critican al partido del Gobierno más que a ETA y dan aire a la extrema derecha cuando sale a la calle contra lo que no representa el Partido Popular. Incluso ahí se equivocan, porque si algo hizo bien Aznar, fue aglutinar a la extrema derecha en su partido, desactivándola, de manera que cuando llegan las elecciones, muchos fascistas votan a un partido (PP) integrado en juego democrático ¿Por cuánto tiempo?
Si el PP apoyase al Gobierno junto a todos los demás partidos democráticos en los términos del mandato parlamentario, la paz estaría más cerca aunque posiblemente el PP no ganaría las próximas elecciones generales. Más o menos, lo que hubiese pasado a la inversa en la época de
Rajoy,
Acebes o
Aguirre cuando lo intentaron con Aznar y el apoyo de todos.
Ahora, vuelta a empezar. Al menos, está más claro quienes quieren la paz y quienes juegan con ella. Yo me quedo con todos los que desde diferentes ideologías y partidos, están haciendo lo imposible por la paz, anónimamente. No son pocos. Mi admiración y toda la suerte del mundo.