A Zapatero se le paro el reloj
Antonio Jiménez
04/01/07 Cuando escribo estas líneas echo de menos que nadie de la Familia Real haya visitado aún la "
zona cero" de la T-4 procurando algo de consuelo a las familias de los dos jóvenes ecuatorianos asesinados por ETA. Desconozco si ese paso debe darlo de "motu proprio" la Casa del Rey o si la ausencia de
Zapatero en el "
lugar del crimen" hasta hoy, hacía que Moncloa desaconsejase a Zarzuela la visita. Los gestos en democracia son necesarios y a veces, también, superfluos e inoportunos; en este caso y a la vista del desagarro causado por la banda terrorista en dos familias y en la última gran obra civil señera de la pujante Comunidad de Madrid, la presencia de los representantes del Estado entre familiares y bomberos no sólo es inexcusable sino también imprescindible.
Lo de Zapatero tiene explicación. El presidente simplemente no quería hacerse la foto en el lugar del crimen; el escenario al que siempre vuelve ETA y que nunca abandonará salvo que le paguen un precio político, por más que un iluso e irresponsable Zapatero así lo haya creído. En realidad al presidente se le paró el reloj un segundo después de exponer su optimista y eufórico diagnóstico sobre un proceso que la banda terrorista se encargó de dinamitar 24 horas después con el bombazo en la T-4 de Barajas.
Sólo así puede entenderse el síndrome de boxeador noqueado que arrastra desde que ETA le despertó con brusquedad de esa ensoñación que con tanto énfasis exponía cada vez que cantaba sus ansias infinitas de "
paaaazzz". Prefirió quedarse en Doñana de vacaciones y disfrutando de las primeras horas del nuevo año antes que regresar a Madrid y enfrentarse a esta nueva situación imprevista y sorprendente para su Gobierno, a pesar de las advertencias de
Chema Montero, los avisos de la policía francesa sobre el rearme de ETA o los informes del numero tres del CNI, el teniente coronel Miguel Sánchez , Director General de Operaciones, que dimitió harto de que se los enmendaran o enviaran directamente a la papelera por subrayar que la realidad que él constataba sobre el frustrado y engañoso "
proceso de paz", difería mucho de la ilusión y optimismo del presidente.
Por ello, aunque en Moncloa justifiquen su falta de reflejos y parálisis política con el argumento de que "
Zapatero marca sus tiempos", es urgente que ponga el reloj en hora, comparezca en el Parlamento y aclare qué ha ocurrido para que ETA haya evidenciado su incompetencia y la de su Gobierno y qué respuestas tiene, si es que tiene alguna, ante el desafío de unos terroristas que le han puesto dos muertos encima de la mesa después de tres años y medio sin asesinatos.
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