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La España de RajoyTrujillo
02/01/07 Salen en el Telediario grupos de fachas insultando al gobierno, a su presidente, y a trabajadores de los medios de comunicación. Son un buen exponente de la España que el PP de
Rajoy quiere para el futuro.
La incultura como norma, el insulto como forma de vida, la mentira como programa político, hacen que la gentuza que vocifera ante las cámaras, crea que está ejerciendo un derecho, cuando lo que en realidad está haciendo es demostrar su baja condición humana y su carencia total de cerebro. La chusma pepera está más preocupada por el melenón del cabrón de
Aznar que por la ausencia de vida inteligente en la extrema derecha española.
El casposo y cutre contenido de los mensajes que estos fachas gritan airadamente, demuestran claramente el "
des-nivel" de la gentuza malnacida que apoya, vota y sigue los consejos de los talibanes mediáticos que llaman todos los días a su "
guerra santa", sabedores de que es la única posibilidad que tienen de seguir incrementando su patrimonio económico a costa de rebaños de borregos con un nivel cultural e intelectual manifiestamnente mejorable.
Al fin y al cabo
Losantos y
Pedro J. Piscinas tienen un buen espejo en el que mirarse: un ex-presidente de gobierno, embustero e insultón que metió a España en una guerra despreciando la legalidad vigente -es lo mismo que hacen otros hijos de puta como los etarras- a cambio de grandes beneficios económicos para él y su familia de frikis de comedia bufa.
Los cretinos del Telediario de hoy, son la verdadera faz de la España inculta, miserable y malnacida que pretende acabar con las libertades que los españoles nos dimos en la Constitución de 1978, y en las que hay que seguir profundizando a pesar de los perros que ladran al paso del progreso de la ciencia y de una sociedad cada día más justa y más culta, en la que fachas como estos no encontrarán sitio.
De la mano de esta chusma, Rajoy pretende llegar a la Moncloa y, para ello utiliza la actitud golpista de no reconocer la autoridad del gobierno legítimo y pretende no permitir que sea su presidente quien dirija la poítica antiterrorista, de la misma forma que antes la becaria con bigote contó con el apoyó de la oposición, pese a lo cual se despidió con la traca final de 192 inocentes asesinados por la imprevisión del ejecutivo de entonces.