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La verdadera Paz Gabriel Mª Otalora 28/12/06
Casi todos anhelamos la paz porque el mundo es excesivamente violento, entre nosotros existe demasiada agresividad, se habla de paz con el miedo a lo peor de ETA…
La paz no es fácil ya que ni siquiera ha existido -ni existe- un único concepto universal del término: la pax romana quedaba restringida a la ausencia de guerra, a un mero orden sin violencia mientras que en el otro extremo, la paz de
Gandhi entiende al conjunto de los humanos como una unicidad por la que cualquier acto bueno que hagamos, hace bien a todos, mientras que causar daño supone dañarnos a todos.
Ser agente de paz es un reto difícil. Sobran razones y faltan gestos que lleguen al corazón de las personas. Habría que cambiar tantas cosas, que la paz parece inalcanzable.
Johan Galtung es un experto en la materia que nos recuerda como paz y desarrollo vienen a ser lo mismo porque ambos persiguen la supervivencia, el bienestar, la identidad y la libertad de los seres humanos. Por eso la paz es algo más profundo que el eufemismo de los romanos ya que afecta a las relaciones afectivas, somáticas y mentales. La paz, personal y colectiva, sujeta a derechos y deberes; el gran anhelo de las personas y de los pueblos.
A lo peor, somos mayoría los que vemos la paz como una mera ausencia de guerra, mientras aceptamos mansamente la generosa ración de sucesos violentos que la televisión nos sirve a diario.
Pregonar la paz sin voluntad de que exista justicia, no funciona. Si apuesto por el odio, sirvo al odio; si apuesto por la fuerza, sirvo a la fuerza. Los que devuelven mal por mal lo único que consiguen es duplicarlo ¿Qué espacio queda así para la paz? ¿Qué esconde la indiferencia? Me adhiero a
Séneca cuando dijo que toda ferocidad procede de debilidad, y le doy una vuelta más: toda generosidad y comprensión procede de la fortaleza. La verdadera fuerza, incluida la fuerza de la paz, es una virtud de sabios…Y qué poco de esto se explica en las aulas y todavía peor, no se vive en muchos hogares.
Es en el día a día donde se hacen las personas de paz, en cada una de las situaciones concretas que exigen tomar la decisión de tratar a los demás como objetos o como personas. Ahí nos duele.
A todos, Feliz Navidad en paz.