El opio de la lucha antiterroristaJesús Nieto Jurado
03/04/06En las retorcidas mentes de la cavernaria derecha española, en los cerebros donde cala la idea del Apocalipsis como efecto de la desintegración de España, el hecho de que con dos décadas de vida a mi espalda pueda mantener mi columna semanal resulta un burdo insulto a su inteligencia. Pese a las invitaciones tan civilizadas para que abandone el columnismo, y con la intuición avivada por la juventud, afirmaré que el alto el fuego permanente de ETA va a conducir a esta nación nuestra a la democracia que lleva cerca de treinta años buscando en vano: me explico.
Con la
"permanente" deposición de armas de la banda terrorista, a las formaciones políticas de nuestra democracia se les abre un abanico amplísimo de nuevos problemas, desafíos y retos, que en comparación a la comodidad del monocorde combate a la violencia, conducirá a que, de una vez por todas, el usuario de este costoso entramado que venden como democrático, vea reflejado en los escaños, ni más ni menos, que sus miserias, tragedias y problemas cotidianos.
Pasaron los tiempos de la intelectualidad en la política, de la sapiencia en el ejercicio del poder público, pero independientemente, las dos facciones del PPSOE han de saber afrontar con cordura esta situación novedosa que asoma en el horizonte del presente: la izquierda, subyugada al nacionalismo ha de seguir un estricto papel de observación de la
"pacificación" de Euskadi, a la vez que en un ejercicio sanísimo de memoria histórica, vaya con premura llenando su discurso de patriotismo. De afecto, al menos, a la realidad a la que sirve, España.
La derecha, por su parte, con el difuso liderazgo de
Rajoy deberá variar su mensaje, haciendo ver que el centro prometido en la senda de la democracia liberal europea es el amolde a los vientos que soplan.
Corren tiempos óptimos para que los españoles juzguemos que democracia nos han vendido los últimos años, oculta bajo el tupido velo de la lucha al terrorismo etarra.