El guiñol de MaragallFermín Bocos
21/04/06
Sabíamos que la política generaba extrañas compañías de cama, pero nos faltaba por ver la variante masoquista. Ya la tenemos. El pobre
Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat de Cataluña se ha tenido que tragar a
Xavier Vendrell, un dirigente de ERC que esta bajo la lupa del fiscal Mena ante la sospecha de haber extorsionado a un número indeterminado de funcionarios de la Administración catalana a los que exigía el pago
"voluntario" de cuotas destinadas a financiar el mencionado partido político independentista.
¿Por qué ha tragado Maragall con Vendrell? Pues muy sencillo: porque, como dice un dicho catalán, quien tiene la silla alquilada no se sienta cuando quiere. Maragall ha prescindido de
Carretero -el conseller que llamó
"demagogo ¡españolista!" a
Rodríguez Zapatero pero
Carod-Rovira le ha impuesto a Vendrell como demostración de fuerza ante los suyos. Vendrell es todo un personaje. Salvando las distancias -que no son excesivas- y mirando al retablo batasuno, Vendrell es lo mas parecido a un Permach o un Barrena. Hace quince años este personaje pertenecía al Moviment de la Terra, un satélite de la organización terrorista Terra Lliure. Imaginarle al frente de la Consejería de Gobernación de la Generalitat es un sarcasmo. Desde la dirección de Esquerra lo ven como un guiño hacia sus militantes; desde fuera se ve como un guiñol. El guiñol del señor Maragall. Patético.
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