El futuro de Navarra
José Cavero27/04/06
Resultan llamativas las declaraciones que
"una y otra parte" han efectuado, en las últimas horas, acerca de Navarra y su futuro, como pieza eventualmente
"móvil" o
"a jugar" en el tablero de la pacificación de Euskadi. Mientras desde la Moncloa el portavoz Moraleda insistía en que Navarra no es moneda de cambio, el portavoz de Batasuna sostenía que Navarra es clave en el conflicto.
"Moncloa asegura que el futuro de Navarra no está en el debate". "Batasuna dice que no hay ninguna posibilidad de arreglo sin Navarra". "Batasuna dice que sin Navarra no hay ninguna solución al conflicto". "El futuro de la Comunidad Foral no está en el debate, asegura el Gobierno". "Batasuna ve imposible la paz sin hablar de la comunidad foral", dicen otros titulares de periódicos que resumen perfectamente la delicada cuestión.
En el fondo, lo que se plantea es, una vez más, si, con anterioridad, previamente al anuncio de tregua etarra, por parte del gobierno o de quien interviniera en las conversaciones se dio alguna garantía o se dejó abierta alguna posibilidad para que la cuestión llegara a plantearse. Esta cuestión navarra, y otras... Una y otra vez, los dirigentes batasunas insisten en su punto de vista: lo que deberá verificarse, dicen, es si el gobierno, y la representación popular al cabo, admite y aprueba lo que determine el pueblo vasco en su integridad. Piensa, en efecto, los batasunos, que si se somete la cuestión a la votación popular, es seguro que los navarros determinarán sumarse a esa entelequia llamada Euskal Herría que viene propugnando el mundo abertzale radical, o sea, ETA y Batasuna. ¿Eso es verosímil? Con toda probabilidad, los resultados de la siguiente cita con las urnas, el año que viene, determinarán qué inclinaciones se están produciendo en Navarra, y hasta qué punto existe o no esa inclinación que nos dan por hecha y otros rechazan con energía. Parece que hay
"varias Navarras" o distintas sensibilidades, pero deberán ser las urnas y las negociaciones siguientes entre los partidos las que determinen lo que pudiera acontecer en su futuro con Navarra... En todo caso, parece que serán los navarros quienes deberán manifestarse sobre el particular, sin ceder a nadie su derecho a decidir.
Y mientras tanto, mientras este debate se prolonga, es fácilmente observable el movimiento incesante de otro personaje, el lehendakari Ibarretxe, que no se resigna a
"esperar y ver", sino que desea vivamente tener protagonismo en el proceso que aún está en fase de verificación de la tregua.
Ibarretxe, ahora, lanza un plan de paz que incluye atención a víctimas y presos y propone una ley de apoyo a las víctimas de ETA y la derogación de la ley de partidos, equiparando en su plan de paz a las víctimas del terrorismo y los presos, según pone de relieve algún análisis acaso apresurado. Posiblemente sea prematuro anticipar acontecimiento...
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