Quedó completada la remodelación
José Cavero11/04/06Ya es sabido, no ha sido José Bono el único afectado por la remodelación decidida por el jefe del Gobierno, pero lo parece. José Bono se ha llevado las tablas, las frases, los comentarios, los suspiros y los alivios, por igual, de una ciudadanía dada a aceptar y asumir y valorar protagonismos, sean los de Berlusconi, Villepin u Otegi, otros personajes indudables del momento por razones bien distintas. Pero no hay duda de que ésta ha sido la remodelación de Bono.
El hasta ayer ministro de Defensa forzó su relevo y algunas leves variaciones más en el equipo de
Zapatero. Y por más que él mismo ha insistido a quien ha querido escucharle que se va por voluntad propia, que se va porque quiere estar más tiempo con la familia, que se va porque llevaba ya cuarenta años de vida pública y política y ya estaba bien, siempre habrá alguien que sospeche malas relaciones y pésimo entendimiento con
Zapatero, con el Estatuto catalán o con las perspectiva de paz que se abren en Euskadi. ¿También había algo de eso? Es seguro que sí, y explicaría el abatimiento de sus adversarios del PP y la satisfacción de algunos de sus amigos del PSC, por ejemplo.
Bono se marcha en medio de tareas profesionales, como demuestra el hecho de que la cúpula militar le pidiera el envío de más tropas a Afganistán. Pero se va, sobre todo, y como ha sido descrito, "
envuelto en la bandera española" y envuelto en una copiosa palabrería que viene a ratificar su condición de máximo exponente del españolista patriota, o patriotero. Reproduzco algunos titulares de los diarios de su quinto día de marcha: Juntos los españoles somos más que separados, afirma el ministro Bono en el acto de su despedida del Ejército.
Bono se despide con un elogio a la bandera como símbolo de unidad. Agradece al Rey su prudencia, capacidad, cariño y buenos consejos. Los militares podrán lucir sus uniformes en la calle cuando acabemos con el terrorismo.
Bono: Me voy porque quiero. Reivindicó la bandera nacional como símbolo de unidad, soberanía, independencia e integridad de la patria y como expresión independiente de que los españoles juntos somos más que separados.
Bono se envolvió en la bandera.
Frente a tal despliegue de despedidas rumbosas,
Rubalcaba se limitaba a anunciar su propósito de ratificar en sus puestos a los altos cargos de Interior, y de
Alonso y
Cabrera ni siquiera se conocen esos primeros deseos de nuevos o renovados cargos ministeriales. Desde luego, cada cual es como es, y
Bono tiene su estilo, su impronta, su terminología, su forma de estar y de marcharse. ¿Lo echaremos de menos? Seguro. Ya lo estamos haciendo.