Los chicos del coro españolesFrancisco Muro de Iscar
02/05/06Lo que no se enseña, no existe. Es una teoría marketiniana, pero, también, una realidad innegable. Las cárceles, por ejemplo, no existen, aunque cada vez estén más desbordadas, haya más presos, más jóvenes, más inmigrantes y menos esperanza para todos ellos. Las prisiones, en la España de 2006, no cumplen la función para la que fueron pensadas: la rehabilitación. Salvo excepciones, quien entra en la cárcel saldrá de allí convertido en carne de presidio. Y si no hay reinserción no hay justicia, porque no se cumple una de las premisas básicas del Estado de Derecho. Pero si no nos lo cuentan, vivimos más felices porque el problema no existe.
Desde hace tiempo, los políticos, los ciudadanos, toda la sociedad ha dado la espalda a las cárceles. Es mejor ignorar que saber. Y aunque hay un problema de masificación, miramos hacia otro lado. Aunque la cárcel no cumple ninguna función social -salvo la de librarnos de los delincuentes, al menos temporalmente- nos lavamos las manos. Aunque los funcionarios de prisiones no cuentan con los medios para llevar a cabo su trascendental labor social, no queremos saber nada. Que se busquen la vida. Al margen de ellos, a la cárcel sólo acuden algunas ONGs, como Horizontes Abiertos, la magnífica obra del padre Garralda, o algunos voluntarios, muy pocos, como los que este verano trabajarán con los reclusos del penal de El Dueso en la cántabra Santoña. Casi nadie más. Si nadie habla de las cárceles no nos tendremos que enterar de que allí están personas a las que la Justicia sólo les han privado de un derecho, aunque éste sea, sin duda, el más importante: la libertad. Somos sordos, mudos y ciegos por propia voluntad.
Tal vez la televisión nos ayude a conocer a la fuerza quiénes son los reclusos que llenan nuestras cárceles, por qué han sido encerrados y por qué, en muchos casos, no han tenido otra salida que el delito. Precisamente la cárcel de El Dueso se ha convertido estos días en un plató de televisión donde una productora va a tratar de formar en dos meses un coro de reclusos, al estilo del de la película 'Los chicos del coro'. El programa será algo así como una 'Operación Triunfo', un 'reality show' que emitirá La Primera de TVE y habrá cámaras para que los ciudadanos podamos saber cómo es la vida en la cárcel, cómo son las personas que sueñan con la libertad perdida, qué delitos han cometido y qué esperanzas caben todavía en su corazón. Si lo hacen bien, seguramente muchos de esos personajes privados de libertad, que no de derechos, podrán enseñar mucho más que tantos protagonistas de la prensa rosa, vacíos de ideas y de interés, que llenan los platós de la tele. No podemos cerrar las cárceles, pero sí podemos averiguar que dentro hay hombres y mujeres como nosotros. Algunos mejores que nosotros.
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