Guardia civil in LondonJuan de E-03/05/06
Viajar es formativo y gratificante. Londres en primavera es un primor. Y allí me acerqué a pasar unas horas, con uno de esos billetes de avión tan baratos. Pero también en la ciudad del Támesis puedes sentir el ridículo más espantoso y la vergüenza de llevar pasaporte español. Sobre todo cuando el responsable es un servidor del estado. Nada menos que un guardia civil.
Lo lógico hubiera sido hablar de cómo ven los ingleses el proceso de paz vasco, los connotaciones o la influencia de la declaración de
Downing Street o cómo llevan lo de la Unión Europea. Pero la irrupción de un picoleto en un pub de Candem Town nos dejó a varios amigos de Donostia y a mí mismo, patidifusos.
Al entrar en el pub, inmediatamente notamos la presencia de una cuadrilla de jóvenes que hablaban en castellano. El que llevaba la voz cantante, en voz alta entonaba el "
Gibraltar español", así como vivas y arribas a España y a
Francisco Franco. Uno de su cuadrilla le recordó que estaba dejando en el olvido a
Aznar y a
Rajoy.
Cuando se dió cuenta de que nosotros también éramos peninsulares, mirando al tendido, es decir indirectamente nos recriminó que no nos acercáramos a entablar conversación con unos compatriotas de la "
indivisible"... Y bla, bla, bla.
Tanto insistió el guardia civil que conversamos. Lo de conversar es un decir porque nos dio una lección magistral sobre los innumerables defectos de Inglaterra y de los malos modales de "
estos borrachos ingleses". La segunda parte versó sobre su trabajo "
verde", y no de ingeniero forestal precisamente.
Cuando le dijimos que éramos pérfidos vascos, se quedó pelín paralizado. Pero pronto dio paso a las grandilocuencias de la excelsa patria que va desde los verdes prados de las Vascongadas hasta su Andalucía natal. "
Está bien que cada región tire por su patria chica -dijo-, pero si tira demasiado, hay que utilizar la fuerza para que la cuerda no se rompa".
La discusión parecía inevitable, pero como siempre, una mujer sensata de su propio grupo dijo que era hora de cambiar de pub y que habían quedado en Picadilly con otros amigos. El picoleto salió del bar gritando "
Gibraltar español" y nosotros también cambiamos de pub, no fueran a pensar que éramos cuadrilla.