Chávez al desnudo
Isaías Lafuente
03/05/06Se titula
Chávez sin uniforme, pero podría titularse Chávez al desnudo. Dos periodistas venezolanos,
Cristina Marcano y
Alberto Barrera Tyszka, se han lanzado a la aventura de recomponer el puzle de la vida de uno de los mandatarios más controvertidos del planeta -y no faltan-. Uno de los autores ha firmado varios culebrones televisivos de éxito. Ninguno tan apasionante como este libro que llega a España justo cuando el mundo intenta encajar las medidas nacionalizadoras de
Evo Morales. Sorprende la sorpresa. El presidente boliviano lo prometió en la campaña electoral, lo reafirmó siendo ya presidente y nos lo recordó aquí en España. Se lo dijo a quien quiso oírlo, pero tal vez, pendientes de su chompa, nadie lo escuchó. O el mundo pensó que no sería capaz de hacerlo.
La biografía de Hugo Chávez es sorprendente. Algunas imágenes son deslumbrantes, como cuando el joven cadete Chávez, rinde honores con sus compañeros de Academia al hombre al que intentará derrocar dieciocho años después, el recién elegido Carlos Andrés Pérez. Esa noche escribe en su diario.
"Cuando veo al presidente quisiera que algún día me tocara llevar la responsabilidad de la Patria del Gran Bolívar". Tiene sólo 19 años.
Es un sueño de grandeza prematuro, de esos que sólo pasan a los libros porque quienes los tienen pasan a la Historia. También fue prematuro fue su afán conspirador, activado a los 23 años y sostenido durante dos décadas hasta que encabeza el golpe contra
Carlos Andrés Pérez, en 1992. La intentona fracasa, pero él triunfa. Porque Chávez es un hombre de suerte. Su mensaje televisado en el que invita a rendirse a sus compañeros de conspiración, a instancias del gobierno al que ha intentado derribar -¡feliz idea!-, le convierte inmediatamente en una estrella en todo el país. Chávez asumió su responsabilidad, un verdadero terremoto en un país en el que nunca nadie había asumido responsabilidad alguna. Hasta ahí la historia normal de un golpista, de los que no han faltado en la historia, especialmente en Latinoamérica.
El giro espectacular de su vida se produce en los años siguientes en los que, tras salir de la cárcel, en apenas cuatro años consigue la presidencia de Venezuela, esta vez por la vía de las urnas, con una victoria arrolladora. Eso es lo que hay que leer despacio para llegar a entender no el triunfo de Chávez, sino el fracaso absoluto de la clase política que le tendió la alfombra roja con su incompetencia, su desdén y sus prácticas corruptas. A Chávez se le vio venir, nunca ocultó sus afanes ni su intención de lograrlos por la vía que fuera. Pero en el histrión no vieron nada preocupante. Y cuando esto pasa, la culpa siempre es del vigilante.