El voto de la igualdad
Laura Rueda/diarioDirecto 14/04/06
El voto femenino tiene como escenario el Congreso de los diputados y como claras protaginistas a las letradas
Kent y
Campoamor. Ambas junta a
Margarita Nelken pasaron a la historia por ser las primeras mujeres en obtener un escaño.
Campoamor siempre ha estado muy preocupada por la mujer. En 1923 expone sus ideas sobre el feminismo, en un ciclo organizado por la Juventud Universitaria Femenina, en la Universidad de Madrid. En 1925 ya manifiesta en conferencias y escritos su preocupación por los derechos de la mujer. En 1929 forma parte del Comité Organizador de la Agrupación Liberal Socialista, pasando más tarde a pertenecer al grupo político Acción Republicana, que posteriormente, se unirá al Partido Radical. Esto no le resultó suficiente, haría oír su voz con fuerza en el hemiciclo del Congreso para defender que no había ni razón ni justicia capaz de negar tal derecho a la mujer y que era labor de unas constituyentes progresistas el reconocerlo. No siendo posible negar con argumentos, alguno de ellos escuchados con anterioridad en relación al sufragio masculino, (cuando el derecho a voto había sido reservado solo para los propietarios), este derecho innato a la propia naturaleza humana y su realización dentro del estado.
En el ensayo de Campoamor 'El voto femenino y yo' se podía leer: "
En la defensa de la realización política de la mujer sustenté el criterio de ser su incorporación una de las primeras necesidades del Régimen, que si aspiraba a variar la faz de España no podría lograrlo sin destruir el divorcio ideológico que el desprecio del hombre hacia la mujer, en cuanto no fueran íntimos esparcimientos o necesidades caseras, imprimía a las relaciones de los sexos".
Sin embargo, Victoria Kent se opuso al derecho electoral de las mujeres, porque consideraba que éstas, influidas por la Iglesia, no votarían la República. Esta postura recibió el apoyo de la derecha, y el rechazo de Clara Campoamor, quien proclamaba el derecho al voto femenino, independientemente, de que gustase o no su orientación. Así Clara Campoamor y Victoria Kent,
'La Clara' y
'La Yema', como se les apodó en la prensa de la época se enzarzaron en un amplio debate. Campoamor mantuvo el principio teórico de la igualdad y llevó el peso de los debates casi en solitario, con la oposición de su propio partido, el Radical, y de la mayor parte de los republicanos.
Eran muchos los que se oponían a la concesión del voto femenino: los partidos de la derecha tradicionalista y católica y los partidos republicanos. Al final el asunto se resolvió con una apretada victoria de los partidarios del voto femenino frente a los que se oponían, por lo que la Constitución, aprobada por las Cortes republicanas, reconoció la plena igualdad jurídica y política de hombres y mujeres y gracias a la influencia de Clara Campoamor el voto femenino salió adelante.
Las españolas votaron en las Elecciones Generales de 1933, paradójicamente, el año en que, tanto Clara Campoamor como Victoria Kent, perdieron su escaño.