La Cosa NostraIsaías Lafuente
12/04/06Bernardo Provenzano, el capo de la mafia siciliana, no esperaba visita el pasado miércoles en su finca de Corleone. De ahí el aspecto desaliñado que ofrece en la imagen de su detención, que ha dado la vuelta al mundo. Tras su barba sin rasurar y sus gafas metálicas de montura clásica se esconde el rostro normal de un hombre que podía pasar por profesor de universidad, actor secundario, párroco o presidente de una comunidad de vecinos. Es lo que tienen los mafiosos cuando no visten traje negro cruzado y sombrero, cuando van solos y sin pistola, cuando no los vemos de perfil en una ficha policial.
El mafioso se escurrió cuando no llegaba a la treintena y ha sido detenido con 73 años. Durante cuatro décadas ha conseguido vivir escondido en Sicilia, una isla tan pequeña en la que es muy difícil perderse, salvo que seas invisible o puedas controlar algunos resortes de los aparatos del Estado que te andan buscando, como lo hace la mafia. Provenzano contaba con una red de protección que la Comisión Antimafia italiana comparó en su día con las estructuras de los servicios secretos más sofisticados. Un aparato que cuenta en nómina con profesionales, delincuentes de cuello blanco, que actúan desde la legalidad al servicio, en este caso, de una organización ilegal. Sólo así se explica que la Cosa Nostra haya podido sobrevivir 150 años; sólo así se entiende la última del mafioso ahora detenido, que consiguió eludir todos los controles policiales y salir de Italia para ser operado en Marsella de próstata sin que nadie le detectase, y tener la desfachatez de pasar la factura al sistema sanitario de su país, que cubrió los gastos.
Provenzano ha hecho correr ríos de sangre, matando o mandando matar. Pero en los últimos tiempos había ordenado hacer callar las armas para dedicarse sólo a la extorsión incruenta, si es que alguna extorsión puede tener esa consideración.
Piero Grasso, el fiscal jefe de Palermo, definió esta nueva mafia de Provenzano como
"la mafia de los negocios, de la extorsión, de las adjudicaciones de obras públicas, de la acumulación de capital ilícito...". ¿Les suena? La definición de Grasso podría aplicarse, palabra por palabra, a la red de corrupción creada en Marbella por
Juan Antonio Roca, también basada en la extorsión mafiosa y protegida por una omertá que le ha permitido eludir la acción de la justicia a pesar de que lo suyo, ahora se ha sabido, era un secreto a voces en aquella ciudad. Roca ha escapado durante 15 años. Provenzano, durante 43. Aquello es la Cosa Nostra. Lo de Roca es la cosa nuestra.