La sombra de la corrupciónFederico Atamaniuk 07/04/2006
La puesta en marcha de la Operación Malaya la pasada semana en la ciudad de Marbella puso en oídos de todos los españoles, los actos de corrupción que comete la clase política dirigente. La ex alcaldesa
Marisol Yague y el ex concejal de Urbanismo
Juan Antonio Roca eclipsaron los medios por tener la mano demasiada larga. Jirafas disecadas, helipuertos, reformas de 1 millón de euros; no son sólo caprichos, sino abusos injustificados logrados con la mano negra de la corrupción. Todos sabemos que los políticos de todos los partidos juegan sucio, pero sólo se ensucian hasta los tobillos. Pero, Yague y Roca llegaron hasta la cabeza.
Sin embargo, la trama no empezó hace un año. Esto tiene un trasfondo muy hondo.
Jesús Gil y Gil se vio inmerso en numerosos casos de corrupción y se enfrentó a la Justicia nacional en numerosas ocasiones. El GIL se convirtió en el eje de poder de la ciudad marbellí. Los años pasaron y la responsabilidad cayó sobre
Julián Muñoz que terminó fuera del cargo tras una moción de censura apoyada por la ex alcaldesa. La táctica estaba bien diseñada. Yague llegó al Ayuntamiento y las cuentas comenzaron a crecer.
Hoy por la mañana el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto por el que se disuelve el consistorio marbellí y se insta a una comisión gestora para dirigir la administración local. Las elecciones quedan fuera de toda opción. La visita de
Mariano Rajoy esta semana vino a impulsar un posible proceso electoral que finalmente no pudo ser. Lo más importante son los ciudadanos de Marbella y es en ellos en quienes hay que pensar. Hay que dejar el debate político de una vez y centrar la cabeza en adoptar las medidas oportunas. Eso sí, la sombra de la corrupción va a seguir volando. Esperemos que sea más tolerante.
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