Gobierno y factor humanoRafael Torres07/04/06Las razones de la remodelación del Gobierno, bien diseccionadas ya por los especialistas, no esconden ningún espacio de sombra, pues se corresponden con la necesidad del Ejecutivo de encarar el proceso de paz del País Vasco como un bloque homogéneo y sin fisuras. En efecto, el paso del señor
Alonso a Defensa, bajo cuyo control se halla el CNI, organismo importantísimo en la actual coyuntura, y la asunción por parte del señor Rubalcaba de las responsabilidades de Interior, justifican perfectamente los cambios, mas para explicar el abandono de la actividad política por parte del señor
Bono sería necesario considerar otro factor, un factor más sutil y escurridizo, el factor humano.
Es cierto que el nuevo triunvirato para el proceso de paz compuesto por Alonso,
Rubalcaba y el propio presidente
Zapatero, que suman tres mentalidades coincidentes unidas por la amistad personal, excluye a un Bono que por temperamento, ideología y biografía política siente una inclinación irrefrenable a hacer la guerra por su cuenta, pero no lo es menos que el ya ex-ministro ha jugado, yo creo que deliberadamente, a la autoexclusión, y aquí es donde interviene ese factor humano que explicaría el hecho de que quien disputó a Zapatero la dirección del PSOE, llevado, como es natural, de una legítima ambición, se retire hoy, en un momento político de tanta trascendencia, sin querer saber nada de nada. Y ese factor revela, a mi parecer, un desengaño.
Pero ese desengaño nada tiene que ver con el Gobierno y con su deriva, bien coherente por lo demás, sino con el influjo con la misión que se figuraba tendría en él, donde si bien ha realizado un notable trabajo, no ha conseguido sus eclécticos sueños de conciliaciones imposibles, abrazos de
Vergara y cuadraturas del círculo, esto es, el sueño de que la derecha le reconociera y le amara como le ocurrió en Castilla-La Mancha, donde fue tan feliz.
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