La dimisión de BonoFermín Bocos07/04/06José Bono ha dimitido porque está en desacuerdo con el nuevo Estatuto de Cataluña, proyecto éste impulsado personalmente por el presidente
Rodríguez Zapatero y por
Alfredo Pérez Rubalcaba, el ganador de esta crisis de Gobierno y flamante ministro de Interior. Bono ha sido leal a Rodríguez Zapatero (su rival político en el liderazgo del PSOE), hasta en el límite de la discrepancia. No ha ocultado su desacuerdo con la deriva seguida en el proceso de la reforma estatutaria ni tampoco sus dudas -incluso reticencias- en relación con el proceso abierto tras el anuncio de alto el fuego proclamado por la organización terrorista ETA. Según sus allegados siente más inquietud política por la puerta que han conseguido abrir los nacionalistas catalanes (con el concurso inestimable de
Maragall) que por la gatera entreabierta en el País Vasco.
Bono se va. De momento a casa. No es diputado, pero si las encuestas fueran favorables Zapatero quizá le podría engatusar con la candidatura a la alcaldía de Madrid, plaza que pese a ser manchego conoce bien de sus años pasados en el Congreso antes de convertirse en el carismático presidente de Castilla-La Mancha. Con
Ruiz-Gallardón de rival no lo tendría fácil, pero sólo los dioses saben si, al final, el brillante alcalde de Madrid decidirá seguir por la senda municipal o retirarse, también de la vida pública. El caso es que Bono con su dimisión reconocida por el propio presidente del Gobierno
-"él sabe que si quisiera seguiría siendo ministro"-, pasa al retablo del imaginario nacional como el único dirigente socialista que a la manera como hizo en su día
Winston Churchill ha preferido cambiar de estatus para no cambiar de ideas. En la Bolsa sería una decisión arriesgada. En política, a medio plazo, incluso, podría ser una buena inversión. La vida da muchas vueltas.
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