Regenerar la vida públicaFrancisco Muro de Iscar30/03/06El ministro
Jordi Sevilla ha puesto en marcha un plan para remover de sus puestos a los funcionarios que no cumplen. Nada que objetar si este proceso se hace con luz y taquígrafos y se actúa sobre los funcionarios que incumplen su misión. Eso se produce todos los días en la empresa privada y no hay institución o empresa que pueda resistir una carga de trabajadores no sólo inactivos sino que son una carga para los demás y dañan la imagen de todo el colectivo. El de funcionarios, pese a la fama, es ejemplar. El problema es que muchos de los que no trabajan es porque el político de turno -desde director general para arriba y, a veces para abajo- manda al pasillo a funcionarios ejemplares para colocar a otros, ejemplares o no, pero amigos o del partido. Así que, a lo peor, el ministro tendría que empezar por profesionalizar la función pública al máximo, con criterios objetivos y rigurosos, y dejar para los políticos los cargos imprescindibles. Muy pocos por debajo del ministro.
Y es que es difícil pedir a los funcionarios que sean ejemplares cuando algunos políticos, tampoco la mayoría, por supuesto, dan escaso ejemplo. El caso de la corrupción en el Ayuntamiento de Marbella es claro, pero no es el único. No debe tapar el de Esquerra Republicana, que obligaba a los funcionarios a cotizar al partido para seguir en su puesto y que ha doblado o triplicado sus ingresos. ¡Cómo va a plantearse así dejar el Gobierno catalán! Aguantarán hasta el último día... Pero es que, también en Cataluña, el presidente del Consejo Consultivo de la Generalitat ha dimitido tras conocerse que era juez y parte, porque hacía informes para distintas Consejerías, evidentemente pagados, al mismo tiempo que presidía un órgano 'independiente'.
Pero lo mismo podríamos decir de otros muchos. Trigo limpio, pero la obligación, para todos. La morosidad de los partidos con las Cajas de Ahorro es diez veces más elevada que la de los empresarios privados o los ciudadanos de a pié. Todavía están en el recuerdo los millonarios intereses perdonados al PSC por La Caixa que tanto ruido han hecho, pero que no impiden que las Cajas sigan prestando dinero a los partidos aún a sabiendas de que cobrarán tarde, si cobran... Así que regenerar la vida pública, pero empezando por los que mandan y los que administran, cuyas posibilidades de caer en la tentación son infinitamente mayores que las del funcionario.
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