El Salobral marbellí
Torrente 03/04/06
El Salobral es un poblado chabolista de Madrid que, situado en la confluencia de la A-4 y la M-45, ha tomado el relevo de supermercados de la droga como antes fueron
"La Celsa", "La Rosilla" y
"Las Barranquillas". El lumpen que en este barrio habita sobrevive del tráfico de drogas, armas y cualquier actividad marginal. Los Lexus, X5, y M240 aparcan delante de infraviviendas en las que las condiciones de vida son infrahumanas.
La pasada semana
Espe y
Bertín se sumaron a la moda del
"alto el fuego" temporal para retratarse prometiendo el desmantelamiento del
"gheto".Marbella es el polo opuesto del Salobral. El glamour, el lujo y el poder son las señas de identidad de una ciudad que, desde los años 60 del pasado siglo, se ha convertido en una referencia universal para la "jet" y, a partir del desembarco del desaparecido Jesús Gil y Gil, en un paraiso de las mafias internacionales y de delincuentes de cuello blanco.
Que 30.000 viviendas puedan ser edificadas al margen de la legalidad, contraviniendo todos los planes urbanísticos, ante la inhibición de la justicia, supone un grado de corrupción que ha calado en el núcleo duro del sistema democrático.
Cuando el también fallecido periodista de la COPE, Antonio Herrero, defendía los desmanes de Gil y Gil por ser beneficiario directo de los mismos, pocos eran los colegas que se atrevían a denunciar la situación.
Entre el Salobral y Marbella hay varias cosas en común. La primera de ellas es la ilegalidad. Las grandes cantidades de dinero generadas en el mundo por el tráfico ilegal de personas, armas, drogas y todo tipo de actividades susceptibles de generar beneficios, son "blanqueadas" por las organizaciones mafiosas a través de inversiones inmobiliarias, en urbanizaciones con grandes y lujosas villas, campos de golf, cuadras de purasangres y empresas de SEGURIDAD PRIVADA que forman un auténtico ejército fuera de cualquier control serio por parte de los poderes públicos.
Puerto Banús finciona como el efecto llamada a los delincuentes de todo el mundo pero a estos, lejos de regularizarlos, hay que incautarles todo lo obtenido ilegítimamente y aplicarles la ley monda y lironda.