Desde la libertad.- Punto de inflexión Ramón Pi27/03/06Si el anuncio del alto el fuego de la ETA significa, como algunos dicen, un punto de inflexión en la política española, eso sólo puede entenderse como un cambio radical en el objetivo final al que hay que llegar en relación con el terrorismo. Hasta la declaración de alto el fuego, el objetivo era acabar con la ETA mediante la Ley: persecución policial, detención de los terroristas, asfixia económica de la organización criminal, colaboración internacional, expulsión de los terroristas y sus seudónimos políticos de las instituciones, juicios justos y cárcel, hasta la entrega de las armas y las bombas y la disolución de la organización.
Si nada de esto ha cambiado, la declaración de alto el fuego no debería significar sino un argumento más para intensificar esta estrategia. En otras palabras: de punto de inflexión, nada de nada; al contrario, más de lo mismo, que ya sabemos que funciona. Sin embargo, el discurso que trata de abrirse camino es otro muy distinto: el
"punto de inflexión", el
"proceso largo y difícil" y
"el ansia infinita de paz", que requiere no la rendición de la ETA, sino, asombrosamente, la colaboración del Partido Popular. ¿En qué? En el seguimiento de la nueva estrategia que diseñe el Gobierno, y que ni sabemos cuál es, ni lo sabremos hasta que se haya traducido en hechos consumados, porque -otra idea que se quiere instalar- lo que hay que hacer es tener
"cautela y mucha discreción". Hay que ser ciego, sordo y mudo voluntario para no traducir este panorama a términos sumamente inquietantes, que significan, al final, la rendición del Estado.
Stanley Payne no ha querido ser ciego y sordomudo voluntario, y ya lo ha anunciado: el precio que puede pagarse por esta negociación puede ser altísimo.
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