Un camino a ninguna parte
Viento de Libertad16/03/06El contencioso vasco y su posible resolución, sembraron la semilla de la esperanza en numerosos colectivos de la vida institucional y política y social, tanto dentro como fuera de Euskalherría. En los últimos meses, comenzó a tomar cuerpo la posibilidad de transitar el camino del diálogo, con el firme propósito, de arribar a unos mínimos acuerdos de cara al futuro, para que estos, permitan a la sociedad vasca iniciar un proceso sin plazos ni imposiciones, para ir avanzando hacia las soluciones definitivas del conflicto, siempre teniendo en cuenta que la última palabra le corresponde a las ciudadanas y ciudadanos vascos, en el ejercicio de su derecho a decidir.
Mucho se ha hablado de cual sería la mejor forma, o las formas, de iniciar este camino, si era necesaria una mesa o dos mesas, si la agenda debiese habilitar algunos temas, o si se encontrase abierta a todos. Como así también, si una mesa abordará el tema militar, entre ETA y
Zapatero, y el consecuente tratamiento de una política de desarme, la situación de los presos, la reinserción, el retorno de los exiliados, entre otros temas, y supuestamente sería misión de la otra mesa, discutir una salida política para Euskalherría.
Lamentablemente los últimos acontecimientos no aportan mucho para llegar a poner en marcha un proceso de paz y normalización, y sólo han servido para crispar la situación. Como ejemplo de lo antes afirmado, la muerte de dos presos vascos, las bombas de ETA, la oposición del Partido Popular a que se pueda llegar a cualquier acuerdo, Las dudas dentro del Partido Socialista, las internas en los Partidos Abertzales, la acción ilimitada de la justicia, que inventa nuevas causas a los presos vascos para evitar su libertad, el macroproceso 18/98, el juicio a
Otegi y su posible encarcelamiento, la política carcelaria del Estado, la tortura, la violencia, las amenazas, y las declaraciones sin sentido, crean un estado de confusión general, que hacen pensar, al menos a los ciudadanas y ciudadanos vascos, que con estas actitudes, será difícil poner en marcha un proceso de pacificación y normalización política.
Es una realidad que el conflicto vasco, no se resolverá de un día para el otro, que habrá nubarrones, crisis y sobresaltos. Pero estas hipótesis son previsibles dentro de un proceso en marcha, y no antes. La sociedad vasca espera con gran esperanza la resolución del conflicto.