Tres años de genocidioPalmira21/03/06La madrugada del 19 al 20 de marzo de 2003, la mayor maquinaria de guerra jamás conocida comenzó la destrucción de Iraq. Al margen de la legalidad internacional y con absoluto desprecio a los millones de personas que desde meses antes nos veniamos manifestando en todo el mundo contra la invasión, un grupo de paises dirigidos por USA, Reino Unido y..... España (ver foto de las Azores), bombardearon, prestaron apoyo logístico e invadieron el segundo país productor de petróleo en la que, eufemísticamente llamaron operación
"libertad duradera".Las mentiras de la administración Bush para justificar la ignominia fueron tomadas como propias por el gobierno de España y su presidente,
Aznar, se convirtió en el traidor necesario que ayudó a dividir Europa ante la ignominia y hoy, tres años después, nuestro país ha pagado el tributo de casi dos centenares de muertos y miles de heridos como ciega respuesta al terrorismo de estado, además de haber dejado de ser un referente de amistad para los países árabes.
Tres años es poco tiempo en la perspectiva de la historia pero sería un periodo suficiente para que los responsables de las más de cien mil vidas que cuesta ya el delirio americano, asumieran su parte de responsabilidad, reconocieran sus errores y renunciasen al protagonismo político y social que aún conservan y dejaran de apoyar la política de
Bush, el terrorista número uno del planeta.
Pese a las flagrantes mentiras de Aznar, el 14 de marzo de 2004 el PP obtuvo diez millones de votos. Es muy posible que esa cifra haya descendido alrededor de un 25% desde entonces lo que supondría que, actualmente más de siete millones de ¿españoles? estarían de acuerdo en la matanza de inocentes a cambio de petróleo barato. Este dato es, sin duda, motivo de reflexión.
De todos los problemas que tiene la sociedad actual en general y la española en particular, el totalitarismo que supone que el fin justifica los medios es, sin duda, el más preocupante para quienes pensamos que la paz no es posible sin el respeto a la verdad y a la justicia.