Sigue la sangríaFrancisco Mora
10/03/06
En RTVE han empezado las movilizaciones al tiempo que se negocia un plan de saneamiento, para el que sobre la mitad de la plantilla, y se multiplican las denuncias sobre la corrupción que genera un ente (vocablo siniestro) cuyo modelo de gestión es una sangría para los contribuyentes. Cuando
Caffarel llegó a RTVE la deuda era astronómica, de 6.200 millones de euros, y hoy es más astronómica todavía. El monstruo debe 7.550 millones de euros, tras perder más de 600 millones el año pasado (nos sangran casi 300 millones de pesetas cada día que pasa), al tiempo que sus competidores, Antena 3 TV y Telecinco, se cansan de ganar dinero.
La gestión económica de Caffarel es la más desastrosa de todas las que ha conocido RTVE, y mira que sus predecesores pusieron alto el listón de la chapuza, y también la más ineficiente desde el punto de vista profesional, lo que llevó a perder el histórico el liderazgo de audiencia. Encima la directora general parece orgullosa y autocalifica su gestión de
"histórica" porque dice que TVE ya es de todos y no sólo del gobierno de turno.
En descargo de Caffarel hay que decir que cuando llegó a RTVE se encontró con una nómina sobredimensionada, con 8.200 empleados fijos y otros 1.100 temporales, de ellos más de 6.000 en TVE y mayoritariamente acostumbrados a practicar la ley del mínimo esfuerzo, mientras que Antena 3 TV se maneja con 2.400 personas y Telecinco funciona con 1.200. En su cargo está que, hasta ahora, no ha hecho nada por corregir esa situación y que ha seguido comprando fuera gran parte de los programas que luego se emiten, renunciando así a la producción y al talento propio. Fue García Candau el inventor de ese modelo por el que las productoras externas son las que se reparten el botín, incluido el de fracasos como
'Ruffus y Navarro' o
'Las Cerezas'.Todos los gobiernos prometen que van a arreglar RTVE, pero ninguno lo hace, o se les pasa el plazo. El actual aprobó ya hace ocho meses un proyecto de Ley que va por el buen camino, pues contempla un contrato-programa, que fija la subvención estatal, y elimina el aval ilimitado del Estado para acabar con el endeudamiento. No es eso lo que querían los sabios del famoso informe que encargo
Rodríguez Zapatero y que nos salieron rana al proponer un modelo de gestión continuista del que está fracasando, con la excepción de un disidente, el único que no era funcionario público. Los otros sabios concluyeron que lo que necesita el ente público era más dinero público. Para que se fíe usted de los sabios.
Ahora que va a cumplirse la mitad de la legislatura, el Gobierno debería ponerse las pilas y pensar que tiene un problema urgente, porque cuando lleguen las elecciones nadie tocará la televisión. Mientras, sigue la sangría.
(03/03/2006) El espejismo(10/02/2006) Nos abandonan los inversores extranjeros(03/02/2006) El 25, 50, 25(20/01/2006) El Código Unificado ¿del buen amigo?(13/01/2006) Un mal IPC(30/12/2005) Streptease en la bolsa