Niños armadosRafael Torres03/03/06Se ha puesto de moda entre los adolescentes apalizar a los débiles para filmar la agresión con sus teléfonos móviles y distribuir luego esas imágenes
"snuff" por Internet, de suerte que otros adolescentes descerebrados las reciban a su vez en sus móviles para hacer unas risas entre ellos y coger ideas para emular, y superar si es posible, esas sevicias al prójimo (compañeros de clase, transeúntes, mendigos, jubilados...), y villanías. Su poca edad les libra de la punición que prescribe el Código Penal para esos delitos, pero ¿dice algo la ley de que los creadores de esos monstruos, que son mayores de edad y ostentan el inmerecido título de padres, hayan de quedar también exentos de responsabilidad penal? La penúltima víctima de esa moda, un chico de Linares al que golpearon con saña veinte adolescentes cobardes y necios mientras simultáneamente grababan la agresión con los móviles de última generación que les compraron sus progenitores, se recupera de sus muchas heridas, pero, que se sepa, ninguno de ellos o de sus responsables legales ha pasado una noche siquiera en los calabozos, como si el suceso no anunciara el germen de peligrosidad que portan los autores y se considerara, finalmente, como cosa de chicos. Adiestrados, alimentados e instruidos en un entorno ágrafo y violento que ha hecho con ellos lo peor que puede hacerse con una criatura, dejarlos crecer sin educar y sin inculcar los valores elementales de la convivencia, esos adolescentes poseen, en cambio, tecnología suficiente para multiplicar el mucho daño que su barbarie y su poco seso pueden generar campando por sus respetos. Para atajar tanta abyección es preciso, desde luego, acudir a la raíz del problema, pero, entre tanto, tampoco estaría de más, ahora que se habla tanto de protección a las víctimas, aplicar los correctivos que merecen esas conductas repulsivas e innobles, y pues no pueden aplicarse a la mano que apretó el gatillo (del móvil), aplíquese a quien puso en ella el arma que va esparciendo tanta infamia y tanto dolor.
(01/03/2006) La duquesa