El 11-M, una fecha para la reconciliación
Rosa Villacastín
07/03/2006El sábado se cumplen dos años del mayor atentado de la historia de nuestro país. El sábado, en muchos hogares madrileños, reinará el silencio, el inmenso dolor que produce haber perdido a sus seres más queridos, a sus hijos, a sus hermanos, a sus maridos, a sus familiares y amigos.
El sábado, si
Acebes y
Zaplana fueran gente de bien, si tuvieran un mínimo de sensibilidad, deberían pedir perdón públicamente por los errores cometidos en aquellas jornadas de luto, y por el desprecio con el que han tratado a las victimas del 11-M, a las que inconscientemente culpabilizan de haber perdido las elecciones.
Nunca olvidaré el gesto chulesco de Zaplana el día en que
Pilar Manjón compareció en el Parlamento español. Nunca, su cínica sonrisa cuando con una enorme dignidad ella iba desgranando cómo fueron aquellas primeras horas, y las siguientes, cómo presintió, sin que nadie le dijera nada, que su hijo había cogido aquel maldito tren, cuyo cuerpo no recuperaría hasta siete días después. Que se dice bien, ¡ciento sesenta y ocho horas!, sin poder hacer otra cosa que llorar, que imaginar lo peor, sin un atisbo de esperanza, hasta que sus ojos, y los ojos de todas las victimas se quedaron sin lágrimas, secos de tanto dolor, no sólo por el drama personal que estaban viviendo, sino por la manipulación que del atentado hicieron Acebes, Zaplana y
Aznar.
El sábado se cumplen dos años del mayor atentado de la historia de nuestro país, y todavía hay gente -periodistas también- que siguen manipulando la historia con el único fin de enmierdar a
José Luis Rodríguez Zapatero, de minimizar su triunfo en las elecciones del 14-M. Gente sin escrúpulos para quiénes esas victimas no cuentan, porque se supone que no son de su cuerda, que no defienden su tesis de la conspiración. Pero más doloroso resulta saber que quienes así se comportan son gente de misa diaria, que presumen de tener arraigadas creencias religiosas.
Si verdaderamente para los mandamases del PP todas las víctimas son iguales, las de ETA como las de los islamistas, lo que deberían hacer
Mariano Rajoy, Acebes, Zaplana y Aznar, el sábado bien tempranito, antes incluso de ir a misa, es tender la mano al Gobierno, en un gesto de buena voluntad, para apoyarle en su lucha contra el terrorismo, contra todos los terrorismos, prometiendo a las victimas de Atocha que no volverán a humillarlas innecesariamente, que no volverán a cuestionar la autoría de los atentados, salvo que tengan pruebas que demuestren lo contrario. Y si las tienen que se las entreguen urgentemente al juez que lleva el caso, y si no las tienen que callen para siempre.
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