CayucosConsuelo Sánchez Vicente
07/03/06Tendremos que aprender que, cuando llegan a Canarias en vez de a Andalucía, desde Mauritania en vez de desde Marruecos, y a través del Atlántico sahariano en vez de a través del Estrecho de Gibraltar, las "pateras" se llaman "cayucos". Que, en vez de un motor, llevan dos, están hechos de fibra de vidrio en vez de ser de madera, y que, cuando se hunden llegan más muertos de una vez a las playas porque, como son más grandes, cabe más gente. A la búsqueda de la mayor rentabilidad y competitividad, las mafias africanas de la inmigración ilegal están modernizando y diversificando el negocio. La tragedia de sus víctimas, sin embargo, sigue siendo la misma: hambre y miseria.
Que en mitad del almuerzo oigas que otras 42 personas se han ahogado en el intento de atrapar las migajas que caen de nuestra mesa, rompe el corazón. Pero, tal vez porque el dolor repetido anestesia los sentidos ( y los sentimientos), los últimos 42 ahogados del último "cayuco" hundido del que tenemos noticia, apenas han merecido honores de portada en la prensa nacional, ni en la agenda de estos políticos nuestros tan pendientes de sí mismos. Cuando escribo, alguien dice que un mercante de no sé que bandera ha visto otro "cayuco" a punto de naufragar, pero que, como está en aguas territoriales extranjeras, nuestro buque hospital en la zona, el "Esperanza del Mar", no les puede auxiliar. ¿Serán, estos, la "no portada" de hoy, de mañana...?
Señalo a la prensa por señalarme a mí misma, más pendiente -yo también- de lo interesante (el Estatut, el jersey de cuello de cisne de ZP, si Mariano sube o baja) que de lo importante; y a los políticos porque, no señor, no es para que se ensimismen con su propio ombligo para lo que les elegimos, sino para que busquen y encuentren soluciones a los problemas que, como este, tienen solución. ¿Qué cual es? La de siempre, caramba, sembrar desarrollo donde no lo hay para la gente no tenga que abandonar su país para comer; ayudarles a salir de la pobreza allí, en su casa, aquello tan viejo (y tan cierto) del "reparto de la riqueza". Al hambre hay que salir a buscarla no sentarse a esperarla. Y al mundo le sobran recursos para hacerlo ya. O la presión migratoria, que ya resulta excesiva, se volverá verdaderamente insoportable.
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