La Convención de Aznar y Rajoy ETAJosé Cavero03/03/06Desde la tarde del viernes, el PP va a merecer atención amplia en los medios informativos por razón de su Convención nacional, en la que participan tres mil militantes del principal partido opositor. Hay varias cuestiones que debaten los militantes peperos de indudable repercusión nacional, como si, de una vez, aceptará el envite del Gobierno para darle alguna clase de apoyo en la política antiterrorista. Si así fuera, se interrumpiría una estrategia de severidad que es probable que no esté provocando muchas simpatías al partido opositor. Los portavoces del PP ya han adelantado la probable solución al problema: darían un apoyo condicionado, es decir, prestarán apoyo siempre que el Gobierno cambie su visión del problema y rechace las actuales expectativas del final de la banda terrorista, para regresar, sin más, a la política de lucha antiterrorista pura y dura, sin otra perspectiva que la de causar la derrota final de la banda.
Los populares han anunciado de antemano su propósito de recuperar para la vida pública los problemas
"de la ciudadanía", que, en su opinión, tienen poco o nada que ver con los que han venido entreteniendo al Gobierno en esta primera mitad de la legislatura a la que ahora se llega.
Soraya Sáenz de Santamaría ha citado como uno de tales asuntos ajenos al interés de los ciudadanos el Estatuto catalán, que precisamente este viernes llegaba al final de su revisión y reelaboración en el trámite de ponencia, y del que el PP ha preferido mantenerse ajeno, distante y contra el que han peleado en el Parlamento catalán, en el Congreso de los Diputados y en la calle, entre la ciudadanía a la que han venido reclamando firmas para un referéndum contra ese debatido texto.
Parece claro, en todo caso, que la Convención tiene un propósito claro: las elecciones municipales están a la distancia de un año y las elecciones generales, a dos. Se trata de empezar a ofrecer una alternativa
"con revisión de ideas y proyectos", más centrada o centrista, más atractiva a los ciudadanos, a muchos de los cuales asusta la intransigencia e intolerancia radical de la dirección del partido. De ahí que incluso entre no pocos militantes del PP no se termine de ver con simpatía el protagonismo que, con toda probabilidad, alcanzará Aznar en esta Convención, desde el primer momento de la Convención y hasta su clausura.
Aznar representa, junto con algunos de los colaboradores más próximos de Rajoy, esa línea ácida y de dureza que a muchos repugna. Escuchaba hace unos días un reveladora y malévola sugerencia de un ilustre pepero que decía:
"El discurso de Aznar y su propia presencia en la Convención debió evitarse. ¿Por qué no se limita a permanecer en su propia casa, en su chalet y en su pista de pádel?". Y es muy dudoso. Probablemente Rajoy también se lo hubiera agradecido. Pero tampoco se puede pasar por alto que en el cuarto de siglo de democracia española el único pepero que ha llegado a la Presidencia del Gobierno ha sido precisamente
Aznar, y que se trata de revivir viejas glorias para tratar de repetirlas...
(02/03/2006) ¿Qué trama ETA?(01/03/2006) Las víctimas ruegan(24/02/2006) Noticias de las bandas terroristas(21/02/2006) El Supremo y E.ON complacen a casi todos(20/02/2006) Sondeos y actitudes(17/02/2006) La esperanza y los bombazos