Igualdad y prudenciaLuis del Val
02/03/06
A mí me parece que el ministro
Caldera tiene buenas intenciones, pero a la hora de legislar sobre la igualdad de género hay que ser muy prudente, muy comedido, y no dejarse llevar por los entusiasmos. Los empadronados en este país corremos el peligro de que la derecha, tradicionalmente, quiere salvar nuestra alma, y la izquierda pretende hacernos felices a través de decretos.
El último gran intento de construir el paraíso tuvo lugar en la antigua URSS y su tótem se llamaba plan quinquenal. ¿Que hacían falta más ingenieros y sobraban basureros? Se hacía un plan quinquenal. ¿Qué los ingenieros se salían de las orejas de las fábricas y hacían falta basureros de provecho? Se dictaba un plan quinquenal. En fin, ya sabemos cómo terminaron los ensayos para el paraíso del proletariado.
Los socialdemócratas son mucho más listos, están más preparados, y admiten que el mercado, más o menos libre, produce más riqueza y prosperidad, pero de vez en cuando les asalta el síndrome del igualitarismo a toda costa. La cuota, por ejemplo. Esa discriminación a la que se apellida como positiva, como los economistas le llaman a las pérdidas "crecimiento negativo" o el Régimen denominaba a la Dictadura "Democracia Orgánica". En un Campeonato Mundial de Eufemismos los españoles nos llevaríamos la medalla de oro.
Insisto en que creo que el ministro Caldera tiene buenas intenciones, y espero que no se deje llevar por el entusiasmo legislador, como cuando llevados del frenesí equiparamos las penas de violación a las de homicidio, con lo que invitábamos al violador a que, por el mismo precio, se desprendiera de la víctima por el método se asesinarla. A ver si se nos va a quedar Sevilla o Barcelona sin taxis, porque la cuota está acaparada por los hombres. Dicho sea a manera de sencillo ejemplo.
(23/02/2006) El bizarro pizarro (20/02/2006) Credibilidad mejorable(16/02/2006)Hemos vendido una cabra(09/02/2006) Distintas sensibilidades(06/02/2006) Se llamaba Carmen Tagle(02/02/2006) Esto es la bomba