Otras voces, otras víctimas
Victoria Lafora08/02/06Hay otras víctimas de ETA que no fueron el sábado a la manifestación de Madrid. No porque no sientan el mismo dolor, la misma ansia de justicia, idéntica necesidad de apoyo social, no fueron porque no quieren ser manipulados.
Sí quieren que se cuente con ellos, ante una negociación con los terroristas que tanto sufrimiento les han provocado, pero cuando llegue el momento. Consideran desde su generosidad, desde su inmensa generosidad, que el fin de la violencia es un objetivo que se debe intentar para que otros ciudadanos no pasen por su dolor.
Aseguran que, aunque el olvido es imposible, sí están dispuestos a que se intente acabar con el terror en su nombre. Que, igual que apoyaron al Gobierno de
José María Aznar cuando dialogó con ETA, ahora apoyan que se intente de nuevo, que no haya más muertos aunque los suyos no vuelvan. Son gente como
Natividad Rodríguez,
Gorka Landáburu, etc.
Son personas a quienes las bombas o las balas de ETA les tocaron como nos podía haber pasado a cualquiera. Quieren que la sociedad sea consciente de que, en esa terrorífica ruleta, a ellos les tocó el dolor y necesitan el apoyo y el respeto de sus conciudadanos, cosa que, en el País Vasco, no ha ocurrido.
Se quejan, y con razón, de que los verdugos y sus familias han contado con más respaldo social que ellos, más respaldo en algunos ayuntamientos y en algunos barrios. Hay víctimas que se han tenido que marchar de Euskadi acosados por sus vecinos, ignorados por el Ejecutivo vasco.
No quieren hacer política porque ese no es su papel. Bastante tienen con lo que tienen. No quieren decirle al Gobierno cómo tiene que llevar la lucha antiterrorista porque ese no es su papel. Sólo piden, como
Mayte Pagazaurtundua al Partido Popular y al PSOE que busquen un punto de encuentro porque el nivel de enfrentamiento al que se ha llegado sólo beneficia a ETA. Son un ejemplo moral para los políticos y para todos.
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