¿Política?Consuelo Sánchez Vicente
28/02/06A este paso va a haber que esconder el periódico y apagar la tele y la radio cuando haya niños delante, de gruesos que se están volviendo los insultos entre los padres de la patria. La estrategia del PSOE de
"no pasarle ni una al PP", desvelada ayer por
Manuel Chaves, se corresponde con la estrategia de deslegitimación permanente del Gobierno en que anda empeñado el PP; ni siquiera en la lucha contra ETA reconocen, los socialistas a los populares un ápice de lealtad, y los populares al propio presidente del Gobierno, la simple buena fe.
La regla de oro del juego de la lucha partidaria por el poder es el desgaste del adversario político, nadie se asusta ni se extraña a estas alturas de que esto sea así. Y, no, es la dureza que en el fragor de este combate dialéctico adquieren a veces los argumentos que se cruzan los jugadores lo rechazable, sino el raquitismo argumental y la zafiedad formal de que hacen gala -cada vez más a menudo, por cierto- algunos de ellos.
Me cuentan, y lo creo, que el secretario de organización del PSOE, José Blanco, no ha sido consciente de que el llamamiento que hizo el lunes al PP para que
"abandone los excesos verbales y recupere el sentido de Estado" en la lucha contra ETA, peca, justamente, de lo que critica, hasta que ha leído en la prensa la retahíla de insultos -desleales, irresponsables, cobardes, inmorales, mentirosos, que no haya paz mientras gobierne Zapatero- que les dedicó en esa misma comparecencia.
Y, aunque no me consta, quiero pensar que algo así ha debido sentir el popular Eduardo
Zaplana al ver escrito ese disparate de que el presidente
Rodríguez Zapatero está más cerca de los etarras presos que de las víctimas de ETA con el que se descolgó poco antes de la manifestación de las víctimas. Son, por desgracia, tan solo dos de los últimos malos ejemplos de una lista ya larga que los ciudadanos no nos merecemos; declaraciones de este tenor hacen un daño enorme a la sociedad, rompen, dividen, y así no hay forma de ganarle a ETA, ni de construir nada. Aunque, escuchando al PSOE y al PP, a veces lo parezca, la política no es una taberna, caramba.
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