Roma sí paga a traidores
Palmira 24/02/2006
Monseñor
Cañizares, arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal española, será nombrado cardenal de la Iglesia de Jesucristo el próximo mes de marzo por S.S. el pastor alemán, Benedicto XVI.
Amigo de
Bono, este ciudadano se despachó a gusto hace unos meses y, descontento con que la asignatura de religión no fuera obligatoria y evaluable en la nueva ley de educación, tildó de totalitario al gobierno democrático presidido por
José Luis Rodríguez Zapatero, insultando así a los once millones de españoles que votamos las listas del PSOE el 14 de marzo de 2004.
Es curioso que quien, por edad, bien podría haber encallecido sus manos sujetando los varales del palio bajo el que el dictador Franco se paseó por España, haciendo abstracción de su condición de "alto cargo" de una institución de funcionamiento tan "democrático" como es la iglesia católica, tenga el desparpajo y la desfachatez necesarias para faltar al respeto a la mayoría de españoles.
Pronto le llegará a monseñor la recompensa para la que tantos "méritos" hace.
En relación con el tema religioso también, se ha sabido en estos días que algunos padres de un colegio público de Valladolid han tenido que recurrir a los tribunales de justicia para conseguir que se cumpla la constitución en las aulas a las que asisten sus hijos y que, aún hoy, están presididas por crucifijos por acuerdo mayoritario del consejo escolar del centro.
A la tropelía que supone que un consejo escolar pueda decidir por mayoría sobre derechos constitucionales, hay que añadir la actitud del director general de educación de la Junta de Castilla y León que, en un nuevo alarde del desprecio que el Partido Popular manifiesta contra los que no "comulgamos" con sus ideas nacionalcatólicas, ha justificado la tropelía aduciendo que el colegio ya funcionaba antes de que entrara en vigor la Constitución de 1978 y los pictogramas católicos formaban parte de la dotación inicial del mobiliario.
¿Democracia? Que venga Dios y lo vea.