Carnaval
Patricia Mancera25/02/2006Desde los más populares como el de Brasil o Venecia, pasando por el de Canarias o el de Cádiz el carnaval es una fiesta llena de color, humor y glamour. Son fechas en las que los más atrevidos y los no tanto salen a la calle siendo otra persona, un animal o incluso un objeto. Todo el mundo entra en el juego de las bromas, reírse de uno mismo y sobretodo, en el origen, criticar con sátira al poder, la sociedad, la religión, etc.
En Europa los especialistas coinciden en señalar que el carnaval tiene su origen en la Edad Media en el cristianismo, consecuencia de la organización del tiempo a las cosechas. El Carnaval aparece así como unas jornadas de inversión del orden social, y como un desquite previo a la represión que suponía la Cuaresma en la que se prohíbe comer carne. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano. Actualmente la fiesta poco tiene que ver con la cuaresma, ya que en algunos sitios no se respetan esas fechas y existe un alto porcentaje de la población atea.
Dentro de España el carnaval se vive de distintas formas por un lado el de Cádiz, es un acontecimiento de gran tradición en el que los coros, las comparsas y los cuartetos preparan durante todo el año unas letras cuidadas en las que con gran atrevimiento denuncian todas aquellas situaciones que no les gustan o homenajean a su tierra y sus mujeres. Por otro lado, para muchos el carnaval es sinónimo de ritmo tropical y desfiles a ritmo de samba en Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.
En el mundo hay distintas formas de vivir el carnaval, aunque todas tienen la misma esencia: la diversión. En Venecia es un clásico, esta ciudad italiana ofrece a los miles de turistas un carnaval en el que abundan las máscaras, el misterio y la seducción. En Brasil y especialmente en Río de Janeiro cerca de cincuenta mil personas desfilan y bailan durante cinco noches.
Para todos es una fiesta divertida, alegre y que facilita las relaciones sociales, las amistades y los encuentros con la pregunta ¿a qué no sabes quien soy? Hay quienes hacen penitencia esa noche, se meten bajo una careta que impida a sus convecinos que lo reconozcan y no hablan en toda la velada, buscando la sorpresa y el misterio.
Uno de los mejores alicientes de la fiesta son los preparativos, los días de deliberación hasta encontrar el disfraz que mejor oculta quien eres, el más original o el más adecuado a la actualidad. Después vienen los preparativos, poseen mucho más mérito aquellas personas comunes que pasan las tardes de los sábados confeccionando el traje, pintando la careta, elaborando los complementos, trabajando para que no les falte un detalle y por supuesto una pequeña rima que describa el nombre de la agrupación y haga reir. No quisiera desvalorar los grandes desfiles de carrozas, comparsas, bailarines, cotillón, máscaras, serpentinas, papel picado... Al fin llega la gran noche en la que se sale a la calle, a los pubs, las discotecas... para bailar hasta la madrugada.
La guerra entre Don Carnal y Doña Cuaresma finaliza el 27 de febrero con el entierro de la sardina, ¡Disfrutad! de lo que queda.
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