"Elogio de la alarma social"Consuelo Sánchez Vicente
21/02/06Pues sí, resulta que cabía una interpretación más justa de la ley que hace unas pocas semanas se nos dijo que conduciría irremediablemente a la excarcelación en uno o dos años de los más sanguinarios etarras juzgados por el anterior y ya derogado Código Penal de 19773. Cabía una interpretación más concordante con el sentido natural de la Justicia que todos llevamos dentro. Y, espoleado, en mi opinión, por la justificada alarma social que siguió al
'globo sonda' de que a
Henri Parot podía
"salirle" cada uno de los 82 asesinatos que se le han podido probar por menos de tres meses de cárcel, el Tribunal Supremo ha sido capaz de encontrarla.
Según los datos que Instituciones Penitenciarias ha hecho llegar a la prensa, parece que al menos otros 187 etarras presos de similar calaña seguirán la suerte de este feroz asesino en serie que jamás ha mostrado pesar alguno por ninguno de sus crímenes, y cumplirán íntegro el máximo legal de 30 años de cárcel, siempre y cuando el Tribunal Constitucional no
'corrija' al Supremo, claro. No sería la primera vez, recuerden el lío aquel de la encarcelación/exacarcelación de la Mesa de Herri Batasuna. Mis noticias sobre el particular, sin embargo, son que no es previsible que la historia se repita. Aleccionados por aquella amarga experiencia y conscientes de la trascendencia para los ciudadanos de su decisión, me cuentan que el Tribunal Supremo se ha asesorado con los más finos juristas antes de pronunciarse, y, esta vez, no hay cabos sueltos.
Es verdad que los etarras (o los
'narcos', en realidad cualquier poderoso que pueda pagarse un buen bufete de abogados) logran burlar algunas veces las leyes colándose por sus
'lagunas'. Y también es verdad que los políticos las
'retuercen' a veces por sus conveniencias
'negociadoras'. Pero, contra lo que solemos pensar cuando nos puede el desánimo, ni la democracia está indefensa ni los ciudadanos desarmados ante estos
'manejos'. Las leyes, que deben ser justas para ser legales, pueden y deben ser interpretadas por los jueces sin atentar contra el sentido común, y, si esto no es posible legalmente, se pueden y se deben cambiar. Y las maniobras
'políticas' que nos repugnan, se pueden abortar. Los ciudadanos nos sentimos pequeños frente al
'sistema' porque, de uno en uno, lo somos. Juntos, sin embargo: cuando algo nos conmueve lo suficiente como para que cunda
'la alarma social', somos gigantes.
(14/02/2006) Sí, pero, no a cualquier precio(08/02/2006) Indigerible(06/02/2006) La paciencia tiene un límite(30/01/2006) Más que hartos(25/01/2006) Inevitable