Auf WiedersehenIsaías Lafuente22/02/2006Adiós. El intento de Gas Natural de hacerse con Endesa ha sufrido un contratiempo inesperado que ahora, por supuesto, todo el mundo veía venir. Al pez catalán se le ha cruzado el tiburón alemán, que tiene toda la pinta de llevarse la presa. O no.
Fue complicado comprender el primer acto de la operación. Me fue difícil entender las mecánicas de un mercado en el que el pequeño puede engullir al grande con tanta facilidad. Nunca he desechado la idea de que un día la duquesa de Alba me haga una buena oferta por mi casa, pero ni en el mejor de mis sueños me he visto jamás propietario del palacio de Liria. Nunca entendí la preocupación de
Pizarro por el bajo precio que ofrecía Gas Natural: si tan bajo era, es incomprensible que los accionistas se hubieran lanzado a vender, condición imprescindible para que la OPA se consume. También me sorprendió la incomodidad del PP, apóstol de la unidad de España, porque una empresa española compre otra empresa española para crear un gigante español que se quede en España. Y han sido sorprendentes algunos charcos que ha pisado el Gobierno en todo este asunto.
Pero cuando ya habíamos hecho el máster correspondiente, cuando habíamos situado las posiciones de cada cual, ahora todo se trastoca. Quienes veían la compra de Endesa por parte de una empresa catalana como una suerte de deslocalización, no ven el mínimo problema en que Endesa hable ahora alemán. Quienes defendían las reglas del mercado como ley suprema que debía informar la operación, dicen ahora que utilizarán las armas del Estado para intentar frenarla. Quienes consideraron intervencionista al Gobierno español por permitir la creación de una potente empresa española en un sector estratégico, imponiendo severas condiciones, no dicen lo mismo del apoyo del Gobierno alemán a la operación en curso. Por ver, hasta hemos visto a Esquerra Republicana de Cataluña defendiendo la españolidad de la operación de Gas Natural. Comprobamos, una vez más, que las concepciones sobre el patriotismo, el nacionalismo o la libertad de mercado, son asimétricas según convenga.
La OPA acabará como acabe. Pero queda la sensación de que ganarán los mismos de siempre, aquellos que tienen capacidad de mover los mercados para, por ejemplo, hacer que las acciones de Endesa, el día del anuncio de la contraopa, subieran por encima de la extraordinaria oferta de E.ON. Una ficción que quizás deje a algunos, los mismos de siempre, con las manos y sus euros pillados. O no.