Nada es lo que pareceCarmem Tomás
21/02/06En los últimos tiempos, desgraciadamente, en la vida económica de este país nada es lo que parece. Nos habían prometido una reforma fiscal y nos la han dado con queso. Nos habían prometido una reforma del mercado laboral y lo que se apruebe, por lo que dicen unos y otros, va a ser sobre todo un apaño para contentar a las partes. La economía crece, pero si escarbas apenas un poquito, te das cuenta de que todo lo que está detrás se tambalea. Nos anuncian la OPA de Gas Natural como una operación empresarial y lo que hay en la trastienda es ante todo deseos de poder y politiqueo a tope. El panorama no puede ser más desalentador y preocupante.
Recuerdo con la ilusión que el asesor económico de
Zapatero presentaba en sociedad su plan de 100 medidas para hacer a la economía española más competitiva y aumentar su productividad. Año y medio después, nada de nada. La reforma fiscal se ha quedado en un retoque que beneficia más a los ricos que a nadie. Que alienta a los que invierten a corto plazo, en detrimento de los que dedican su ahorro a pensar en el futuro, es decir a largo plazo. Se reduce un tramo más del IRPF, con lo que la progresividad disminuye. En definitiva, se aparca para mejores tiempos una auténtica rebaja de los impuestos directos, seguramente porque las hipotecas y cheques firmados por Zapatero son de tal calibre que no habrá dinero para pagarlas. Y qué decir del Impuesto de Sociedades. Ya ha salido el responsable de los asuntos fiscales de la CEOE diciendo que su reforma no es tal, ya que en muchos casos, sobre todo en pequeñas y medianas empresas, la rebaja del tipo se compensa con creces por la eliminación de deducciones.
En cuanto a la reforma laboral, más de lo mismo. Ha dicho el Presidente del Gobierno que va a haber reforma en marzo. Pero de qué reforma hablamos. Desde luego de la que se prometió, no. Se conseguirá una cosa absolutamente light, que no profundiza, porque los agentes sociales no se ponen de acuerdo en lo fundamental: la entrada y la salida.
La economía española crece, nadie lo pone en duda. Pero, si no se acometen las reformas necesarias y no se toma ningún tipo de medida extraordinaria que rebaje la tensión de los precios y reduzca el endeudamiento de las familias, lo vamos a pasar mal de aquí a 12-18 meses. El andamio se caerá y detrás aparecerán los desconchones.
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