Más sin papelesFrancisco Mora
17/02/06
Se cumple un año del inicio de la última regularización extraordinaria de sin papeles, que permitió legalizar a 573.000 inmigrantes. Entonces no se conocía, igual que sucede ahora, cuántos extranjeros hay en España en situación ilegal, pero hoy ya sabemos que esa regularización no sólo no resolvió el problema, sino que lo agravó.
En España la inmigración empezó a ser importante en 1997, al consolidarse el actual boom económico. Entones surgió el problema de los sin papeles, que se intentó resolver con las sucesivas leyes de extranjería y los programas de regularización, pero al ir sus impulsores siempre a remolque de los acontecimientos, no frenaron la inmigración ilegal.
El PP hizo desde el Gobierno cinco regularizaciones extraordinarias, con lo que los emigrantes legales pasaron de 500.000 a 1.700.000 en abril de 2004. Pero lejos de resolver el problema le dejó al PSOE una bolsa de irregulares que
Rodríguez Zapatero cuantifico en el Congreso en 800.000 y su ministro
Caldera en
"bastantes cientos de miles". Eso dio lugar a la chapucera regularización del año pasado.
Tras la legalización de los 573.000, la compañera
Rumí, secretaria de Estado de Inmigración, dijo que en España sólo quedaban 120.000 irregulares. Soñaba. Analizando las estadísticas oficiales se deduce que los inmigrantes en situación irregular, sin derechos básicos, se acercan al millón (1.200.000 según CC.OO.). Más sin papeles que cuando los socialistas llegaron al poder.
El fracaso es la consecuencia de algo que siempre negó el Gobierno: el efecto llamada, aderezado con el endémico mal control de nuestras fronteras. El proceso fue tan abracadabrante como el famoso empadronamiento por omisión, o el que entre los documentos válidos para obtener el permiso de residencia figurase la orden de expulsión del país, lo que llevó a que las mafias que trafican con inmigrantes apuntasen a España como el lugar de la UE en el que era más fácil obtener papeles. La prosperidad es un imán muy poderoso, y si encima se le pone un letrero luminoso...
Las migraciones son elementos de progreso y de dinamización social y regularizar a los ilegales es positivo para la convivencia y para el sistema económico. Pero todo el proceso hay que hacerlo con orden y con cabeza, como lo hacen algunos gobiernos europeos, pero no el nuestro. Para empezar, podía desenterrarse el Pacto de Estado sobre Inmigración con las fuerzas políticas y los agentes sociales, que prometió Rodríguez Zapatero.
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