Un mecenas diferenteFrancisco Muro de Iscar
16/02/06"Que inventen otros". "Que ayuden otros". "Eso es competencia de las Administraciones públicas". "Bastantes impuestos pagamos como para embarcarnos en operaciones de mecenazgo o de solidaridad". Todos hemos escuchado, o pronunciado, alguna de esas frases, pero en España hay muchas empresas, muchas instituciones que apoyan la investigación -muchas menos de las que necesitaríamos-, la cultura -de forma muy dispersa y no siempre coherente-, la solidaridad -aunque hay demasiadas ONGs y no todas son trigo limpio-. También se han creado muchas Fundaciones que no sólo sirven, en algún caso, para desviar fondos o pagar menos impuestos, sino que crean una enorme e imprescindible riqueza cultural.
España carece, no obstante, de una iniciativa social potente. Nos faltan asociaciones y colegios profesionales más activos, con peso en la vida social, creadores de opinión, favorecedores de iniciativas. La sociedad civil que podría marcar caminos, está en penumbra, entre otras razones porque no les interesa realmente a partidos políticos y sindicatos. Es una falta de inteligencia porque disminuye el debate y lo minusvalora, pero es así y todos vivimos en la inercia del mínimo esfuerzo. Si alguno de los grandes partidos creara en torno a sus líderes un fuerte y plural movimiento cívico se llevaría de calle todas las elecciones y aportaría valores profundos. Pero es más fácil que
"el aparato" lo domine todo.
Acabo de leer en
'Diario Médico' que el premio científico mejor dotado económicamente de España no lo concede ni una empresa farmacéutica ni una Fundación Científica ni un organismo público. Es obra de un ex militar que creó una modesta empresa hormigonera y una fábrica de vigas, que, ya mayor, estudió la carrera de Económicas no para aplicar esos conocimientos a su empresa sino para
"entender mejor la sociedad y la economía", y que no tiene ninguna vinculación profesional con el mundo de la ciencia.
Este empresario,
Francisco Cobos, no sale en los medios de comunicación, no ocupa tribunas importantes, no recibe premios, no cotiza en Bolsa, pero, empujado por un médico inteligente y con sentido social,
Carlos Revilla, cada año ofrece un premio de 90.000 euros y dos becas para premiar a investigadores biomédicos y permitirles que investiguen, que busquen, que descubran y que aporten todo eso a la sociedad. Este emprendedor con visión de futuro reside en un pequeño apartamento rodeado de libros. Ni el lujo ni la vanidad ni la intención de desgravar impuestos son una preferencia vital para él. Se resigna a que un sabio como César Nombela le llame
"mecenas". Gestos como éste, deberían ser valorados e imitados. Eso es la sociedad civil, la excelencia. Francisco Cobos, un referente y un ejemplo.
(14/02/2006) Por las víctimas(09/02/2006) Responsabilidad(07/02/2006) La sociedad del miedo(02/02/2006) Alarmas económicas(31/01/2006) Otra vez la educación