Brindis por Rocío Jurado Rosa Villacastín15/02/06
Son tantas las ganas que tenemos de que
Rocío Jurado supere la grave crisis que la mantiene postrada en una cama del Hospital MD Anderson, de Houston, que cualquier indicio positivo sobre su estado de salud es celebrado entre su gente como si de un gran acontecimiento se tratase. Más, después de que se extendiera la noticia de que su situación era de extrema gravedad. Que lo era, aunque las últimas noticias nos permitan vislumbrar un rayo de esperanza, una vez de que los médicos le han permitido abandonar la UCI en la que permanecía desde su última recaída, para ser trasladada a una habitación del centro hospitalario.
Aunque el hermetismo de la familia es total y a veces bastante desconcertante por las contradicciones entre lo que dicen unos y lo que insinúan otros, lo que en estos momentos esperan todos ellos -empezando por Ortega Cano y terminando por su hija Rocío- es que la cantante se recupere lo suficiente para poder trasladarla a su casa de Madrid, donde contaría con el apoyo de toda su familia y de sus numerosos amigos. Algo que le podría resultar muy beneficioso en unos momentos verdaderamente difíciles, y una vez que en Madrid tiene asegurada una atención médica tan buena o mejor que la que recibe en el hospital norteamericano. No hay que olvidar que en Madrid fue donde le operaron del cáncer de páncreas que padece, y de donde no debió moverse una vez que en nuestro país existen hoy los mismos adelantos que en Estados Unidos. Pero es lógico, también, que ella quisiera consultar con otros especialistas, así como que finalmente decidiera que la tratasen en Houston, en un intento desesperado por preservar al máximo su intimidad. De no haber sido por el continuo interés de los medios, es muy posible que Rocío se hubiera quedado en España, pero las cosas son como son y no como a ella y a su familia les gustaría que fueran.
Que el público demande información sobre el estado de salud de una de las cantantes más famosas de nuestro país, es lógico. Rocío es de todas ellas la más querida y admirada. No sólo porque tenga una portentosa voz, que la tiene, sino porque ha sido una mujer que ha sabido tocar la fibra más sensible de todo tipo de públicos. Rocío, al igual que Lola Flores, es una especie a extinguir. En la España de hoy, en la España rica y democrática, es difícil encontrar artistas de su talla. Mujeres que se abrieron camino a fuerza de voluntad, de luchar contra los elementos, hasta conseguir que el público y los empresarios se rindieran a sus pies.
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