Provocación
Isaías Lafuente15/02/2006
El pasado domingo, una hoja parroquial del Arzobispado de Valencia, Aleluya, recogía un artículo, firmado por el sacerdote
Gonzalo Gironés, en el que acusaba de provocación a las mujeres maltratadas.
"Nadie ha dicho qué hicieron las víctimas, que más de una vez provocan con su lengua", afirma, y continúa:
"El varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad: no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora". ¡Pobre hombre! Le pinchan, no aguanta más y, claro, tiene que aplastar a la provocadora.
Sus argumentos no acaban ahí. A renglón seguido mezcla maltrato con aborto en un argumento alucinado que establece un paralelismo demoledor entre las 70 mujeres asesinadas por sus parejas y los 85.000 interrupciones de embarazo que cada año se producen en España.
"Por cada muerta a manos de un hombre hubo 1.350 niños asesinados por voluntad de sus madres. Es peor". Es decir, si las hijas de Eva llevan milenios pagando lo de la manzana, las mujeres maltratadas de hoy deben pagar los pecados de las asesinas que abortan. Es difícil decir en tan pocas palabras tantas barbaridades.
La noticia la conocimos gracias a numerosos católicos que llamaron a los medios para expresar su indignación, lo que demuestra que en cualquier colectivo podemos encontrar a personas cabales, que suelen ser la mayoría, soportando a reaccionarios que pretenden hablar en su nombre. El Arzobispado de Valencia también reaccionó rápidamente, expedientando al sacerdote. Estaremos pendientes.
Importa menos la opinión personal del cura Gironés que su rancio sustento ideológico, que es exactamente el mismo que cada año lleva a miles de hombres a maltratar a sus parejas y a unas cuantas decenas a asesinarlas. Un sustento transversal, que actúa sobre todas las clases sociales, sobre hombres de cualquier edad. Un sustento consolidado durante siglos, firmemente arraigado, que lo que menos necesita es ser abonado por jardineros como este.
Al imán de Fuengirola,
Mohamed Kamal Mostafá, le costó 15 meses de prisión la publicación de un libro,
'La mujer en el Islam', en el que se daban precisos consejos sobre cómo pegar a una mujer sin dejar huella. Las mujeres maltratadas no necesitan más maltratos.