Ni moneda de cambio ni mercadeoJosé Cavero14/02/06 El mensaje de las asociaciones de víctimas de terrorismo -y cuando se mencionan tales asociaciones se suele pensar exclusivamente en las víctimas del terrorismo etarra- tienen claro y repiten continuamente el mismo mensaje: exigen que no haya precio ni se mercadee con la banda terrorista para lograr el final de ETA. Añaden algunos mensajes más: no quieren ser instrumentalizadas por ningún partido, exigen que los terroristas cumplan las penas íntegramente, desean que la banda ETA sea derrotada y se vea obligada a desaparecer sin ninguna clase de contraprestación ni compensación. Eso que vienen diciendo desde hace años, lo han reiterado en el Congreso que lunes y martes se ha desarrollado en Valencia, inaugurado por los Príncipes y clausurado por el ministro del Interior. Llegan también a otras conclusiones perfectamente lógicas y defendibles: todas las víctimas son iguales, la nación española es el objetivo de los ataques terroristas...
Algunas de las posiciones que sostienen las víctimas de los terroristas de ETA, sin embargo, con ser plenamente defendibles en atención a la situación personal o familiar -sin posible marcha atrás y con el dolor que han supuesto- y que les ha creado la propia banda criminal, pueden parecer controvertidas: por ejemplo, cuando reclaman no ser instrumentalizadas por ningún partido, pero se inclinan preferentemente por el PP y critican severamente la ausencia del jefe del Gobierno en sus actividades, incluido el propio Congreso valenciano o la manifestación que preparan para el día 25 de este mes. Pero sobre todo, discrepan abiertamente y atacan con severidad los propósitos del Gobierno de buscar alguna forma de pacificación final que pudiera significar alguna clase de acuerdo o entendimiento con la dirección de la banda etarra. Esa es la hipótesis que en mayor medida les repugna, y que no entienden que puede ser "de interés nacional", entre otras cosas para evitar que el número de víctimas del terrorismo siga creciendo. La política antiterrorista del Gobierno les suscita repugnancia y rechazo, tanto al PP como a la AVT, que a veces parecen siglas gemelas y estrechísimas colaboradoras, precisamente por esa posibilidad de que pudiera producirse alguna clase de "final negociado" con los asesinos de casi un millar de españoles. Pero, cabe preguntarse si será más deseable que la relación de víctimas siga creciendo indefinida y crudelísimamente...
Y nuevamente en esa actitud asumida y defendida por la AVT, que reclama para sí todo protagonismo, y que excluye incluso a las otras víctimas del terrorismo no etarra, parece perfectamente coincidente con las posiciones políticas del principal partido de la oposición, el PP. Que, por cierto, cuando gobernó, hace unos pocos años, también intentó alguna forma de pacificación pactada y negoció con los etarras, y les ofreció la generosidad para sus presos a reinsertar en la sociedad española...
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