Beatus Vázquez Fermín Bocos
10/02/06Que
Francisco Vázquez vaya a ser el próximo embajador de España ante la Santa Sede es una de esas noticias en las que la lógica entra en contacto con la ironía sin que ninguna de las dos salga perdiendo en el encuentro. El eterno y muy popular alcalde socialista de La Coruña (él siempre cita y escribe así el nombre de su ciudad), es tan idóneo para asumir tan honrosa encomienda que ya antes de desembarcar en la Urbe ha conseguido su primer milagro. Porque milagro es que el tridentino cardenal
Rouco Varela, savonarola de los dirigentes socialistas haya hecho saber que el futuro embajador goza de su aprobación y respeto. Pero no acaban aquí las victorias alcanzadas por este sagaz paisano de Prisciliano: también
Manuel Fraga, inventor de la gran derecha española y embajador él mismo, ha dado su placet al nombramiento.
No tengo duda de que Paco Vázquez será un magnífico embajador; entre otras cosas porque a diferencia de aquel ilustre predecesor,
Gonzalo Puente Ojea, que llegó al Vaticano con mochila de agnóstico y ganas de pelea, el hombre que durante tantos años ha visto la luz del fin del mundo que es la de Finesterre, sabe que a Roma no hay que ir a hacer política, que allí lo que se aprende es a vivir la política .
Vázquez tiene cabeza de senador antiguo y un andar parsimonioso con hechuras de cardenal. No es diplomático de carrera pero su carrera política le debe mucho a la diplomacia con la que ha sabido decir lo que pensaba y lo que parecía que podía estar pensando de las cosas que hacía su partido y no le gustaban. Como el día en el que no se le vio por Plaza de la Marina Española de Madrid, cuando los senadores votaban la Ley del matrimonio gay que tanto ha irritado a la jerarquía católica española.
Vázquez es junto con
Pepe Bono y mas tenuemente
Gregorio Peces Barba, uno de los católicos oficiales de un partido que se declara laico y que a veces ha sido goliardescamente anticlerical. Vázquez nunca ha sido nacionalista y no se privaba de decirlo y ahora que su partido gobierna en la Xunta con el apoyo del Bloque Nacionalista, quien tras mirar a La Coruña ha vuelto sus ojos hacia Roma está pensando ya en la municipales. Es el mismo paisano suyo que parece que ya ve al ex ministro
Abel Caballero luchando por la alcaldía de Vigo. Ya en Roma, nadie reparará en el chaqué cuando comparezca rodeado de empurpurados monseñores. La Coruña es magnífica, pero Roma es un sueño.
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